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Hola Yo, ¿Estás ahí?

Estoy un poco cansada, agotada y tal vez podría decir que hasta estresada…. es decir estoy como casi todas las mamás que conozco. Mi casi trece anda con la revolución hormonal y emocional más fuerte que nunca. Mi chiquitín que es más bueno que el pan ha entrado en plena etapa de rebeldía y la pequeña MiniBu descubrió a sus 9 meses la mamitis. Si a esto le sumamos que mi abuela no está bien y que el trabajo por más que lo amo a veces me sobre pasa (somos una maravillosa Tribu de 160 mujeres trabajando para ustedes, pero coordinar todo puede ser aunque se haga con amor muy agotador)

Hoy me dí cuenta que tengo semanas sin escribir. Que e mi cuaderno de pendientes por cada pendiente que tacho aumento otros 3. Y que no tengo tiempo ni para respirar. Hoy todo estaba bien, como siempre, pero en un momento, al ver todo lo que tenía por hacer, de chamba, familiar, personal, sentí que me iba a quebrar.

En ese momento entró mi flaco amado y solo atiné a decir: “necesito tiempo para mi” Cómo sería mi cara que me dijo “Anda, sal.. ahorita” Sólo le faltó decirme: huye! Corre lola , corre!

No lo pensé dos veces y salí literalmente con el celular en una mano y la billetera e la otra corriendo como una loca. La verdad es que no corrí mucho por que a la cuadra y media vi la peluquería como una aparición divina.

Hoy me toca a mi.. por que yo lo valgo pensé y reí cachosamente solo para mi.

Parecía una niña en una tienda de dulces pidiendo de todo. Las chicas me alucinaban loca, en lugar de preguntar cuanto cuesta yo preguntaba cuanto demora..Cuando demora que me hagan el tinte? 1 hora…. mmm y si me hago iluminación, entonces son 2 horas. Eso quiero! Y si me hago las manos?.. 15 minutos ¿Y si también me hago los pies? Media hora más.. y si me corto el pelo? y así así hasta que me hice de todo.

Mientras tenía a una de las señoritas haciéndome las manos, la otra masajitos en los pies y al tercera me agarraba el pelo mientras me ponía el tinte… Oh por dios que rico! Me reecontré, fue como visitar a una amiga. Hola Yo como estás? Estoy cansada me contesté. Lo sé me dije.. no te olvides de mi me recordé.

Luego de 3 horas, regresé a casa caminado lentito, lentito pero segura. No importa cuantos pendientes tenga en el cuaderno, no importa cuan demandantes estén mis hijos el día de hoy, no importa que me falten cosas por hacer en la casa… si yo no estoy bien, nada está bien.

Las mamás solemos hacer eso, de forma inconsciente creo. Nos exigimos al máximo, nos dejamos de lado, nos ponemos en último lugar y claro, llega el momento en que o nos quebramos o estallamos. No nos podemos hacer eso, hay que darnos tiempo, cuidarnos, engreírnos, respirar, cuidarnos como cuidamos a nuestra familia, por que somos parte de ella, por que debemos estar bien junto con ellos, para nosotras mismas y para ellos también.

Cuantas veces he aconsejado que nunca se deben dejar de lado, que siempre deben dedicarse tiempo, cuidarse, mimarse. Y sin embargo yo no lo estaba haciendo por mi. No me di ni cuenta en que momento pasó hasta que hoy casi me quiebro. En casa de herrero cuhillo de palo dice mi abuela.

En mi lista de pendientes desde hoy, el primero de la lista va a ser visitarme un ratito. Ya sea meditar, hacer yoga, una escapada, una ducha tranquila, un café con una amiga, leer uno de los libros que hace tanto tiempo quiero empezar. Algo, todos los días voy a hacer algo por mi y para mi, por que si yo estoy bien, todos estamos mejor… y sabes que.. POR QUE YO LO VALGO!

La Tata, también a veces quiere salir corriendo!

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Como enseñarle a nuestros hijos el perdón

¿Qué es más importante.. saber/poder pedir perdón… o saber/poder perdonar?

Creo que las dos van de la mano y son una de las lecciones más importantes y tal vez la más difícil que podemos enseñar a nuestros hijos, ya que es una que sólo se enseña con el ejemplo.

Cómo adultos, cómo padres nos hemos equivocado muchas veces y lo vamos a seguir haciendo. Cometemos errores con nuestros hijos y cometemos errores delante de nuestros hijos. ¿Qué es lo que debemos hacer a penas nos damos cuenta? Pedir perdón.

Estás cansado, estresado y reaccionas mal ante alguna travesura o demanda de tu hijo.  Pídele perdón. Explícale que el hecho de que estés cansado y de mal humor, no es culpa suya, que no es una excusa para reaccionar de esa manera, que te has equivocado y lo sientes mucho. Que el no tiene por que sufrir las consecuencias de los problemas del trabajo. Si en verdad lo que hubiera hecho era digno de una llamada de atención también díselo.  “MI reacción estuvo mal, perdóname. Igual eso no quita que lo que has hecho no está bien y no debe volver a suceder. Todos nos equivocamos”

A veces aunque no deberíamos. pero la vida nos supera y sucede, discutimos con nuestra pareja delante de nuestros hijos.  Discutir es parte de la vida, y las parejas perfectas, no existen ya ni en las películas. ¿Qué hacer si te peleaste delante de los niños? Pues si metiste la pata y perdiste el control, pedir perdón delante de ellos también. Disculparte con todas sus palabras, admitir tu error, y decirle cuanto lo amas delante de ellos. Si fue tu pareja la que se equivocó y te pide perdón perdónala delante de los chicos. Sean humildes. Si los hacen participe de la pelea, que participen también del perdón.

Estás en la calle y empujas a alguien de casualidad caminando, estás pagando en la caja, la cajera no te entiende y te pones faltoso,  la hablas mal al taxista por que estás apurado y hay un tráfico terrible…Tienes dos opciones: No haces nada y dejas ese ejemplo en tus hijos o pides perdón y les enseñas un acto de humildad. Les enseñas a disculparse y asumir sus errores.

Dentro de todo enseñarles a pedir perdón es mucho menos difícil que enseñarles a perdonar. El perdón es algo tan personal, tan nuestro. Algo que de verdad debe nacer de nosotros, para lo cual primero debemos de sanar.  A veces creemos que perdonar depende del otro, pero no es así, perdonar depende de nosotros, sanar y dejar ir no depende de nadie más, solo de uno mismo. Además debemos tener claro, para poderlo transmitírselo  que uno debe perdonar por uno mismo, para terminar de sanar y seguir adelante, para no cargar con algo negativo dentro de nosotros. Difícil ¿No? Nuevamente, es algo que se aprende con el ejemplo y a lo largo de la vida.

Enséñale que todos nos equivocamos, que nadie es dueño de la verdad. Que el hecho ser mayores no nos hace perfectos. Que equivocarse es tan parte de la vida como perdonar y pedir perdón . Seamos más humildes, menos perfectos. Enseñemos con el ejemplo… que es la única forma de enseñar.