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Carta a mi flaco por el día del padre.

Te amo por que los tres dijeron MaPá y PaMá , por que estás tan presente que cuando nos necesitan cualquiera de los dos le damos le igual.

Te amo cuándo te quedas dormido con ellos en el pecho como si fueran uno solo.

Te amo cuándo los bañas y parece una batalla campal.

Te amo cuando pareces un efectivo especial desactivando una bomba nuclear… cuando en verdad solo estás cambiando un pañal.

Te amo cuando improvisas la cena con lo que hay antes que caer en la opción fácil de levantar el teléfono y llamar.

Te amo cuando los retas y les exiges más. Cuando les enseñas que tienen lo que necesitan y que no necesitan nada más.

Te amo cuando eres capaz de contestar 35 preguntas seguidas sobre el mismo tema una tras otras, y te amo más por que tu si sabes las respuestas.

Te amo cuando las peinas… como te amo cuando las peinas.

Te amo cuando se que te han contado algo a ti antes que a mi, incluso suspiro de amor cuando a mi no me lo llegaron a contar.

Te amo cuando los ayudas a cumplir sus sueños . Te amo cuando les bajas las estrellas.

Te amo por que siempre, cueste lo que cueste, sea lo que sea , lo logras solucionar.

Te amo por que para ti no hay nada imposible si se trata de hacernos sonreír.

Te amo por que para ti ser buen papá es también que yo sea feliz.

Te amo por que eres firme.

Te amo cuando juegas y eres un niño más.

Te amo cuando los contienes y cuando les enseñas a volar.

Te amo cuando las travesuras se te ocurren a ti… aunque te quiera matar.

Te amo por que te equivocas y te vuelves a levantar.

Te amo por que cada día ellos ven que nos amamos más.

Te amo por que al verte con nuestros hijos he logrado sentir lo que es crecer con un papá.

Te amo, por que desde el día en que supimos que seríamos papás nunca dejaste de luchar por amarnos cada día más.

Te amo por que eres el mejor padre que pude soñar.

Te amo.

 

 

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COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?

COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?
Hasta que siga funcionando para nuestra familia. Quiero comenzar por decir que los seres humanos estamos programados para dormir en camada. Esta en nuestro ADN dormir todos juntos en un mismo lecho no solo de niños si no hasta adultos. Es así como funciona nuestro instinto, pero la vida cambia, la sociedad cambia, los espacios, los horarios y los tiempos nos llevan a tener que aprender a dormir solos…. pero no por mucho tiempo solo hasta ese momento en que encontramos a esa persona con quien queremos compartir (literalmente) nuestros sueños.
Si nosotros de adultos encontramos la felicidad en dormir acompañados (no todos , pero si la gran mayoría) por que no iría un pequeño a ser feliz durmiendo junto a las personas que más ama en el mundo…
Yo coleché, colecho y seguiré colechando. Amo el colecho.
Hace 13 años cuando nació mi hija mayor no conocía el término y sin embargo durmió con nosotros hasta casi los 3 años, momento en el cual se enamoró de una cama alta en Ikea y nos cambio sin dudarlo por su independencia.
Hace 10 años, cuando nació mi segundo hijo aún no conocía el término y menos aún sus beneficios. Sólo sabía que necesitábamos una cama más grande por si la hermana mayor quería volver al cuarto cuando viera al pequeño en nuestra cama. (Cosa que pasó, pero no duró mucho tiempo). Mi segundo no tuvo interés en camas altas ni bajas, ni mucho menos en ser independiente. No al menos a la hora de dormir. Así que esos casi  3 años duraron más de 5  con sus idas y venidas , sus vueltas y revueltas, y sus respectivos bailes de cama nocturnos.
No existía el término, no estaba de moda, no conocía los beneficios, sin embargo no era para nosotros una preocupación que no quisiera dormir solo. Entendíamos por alguna razón sin habernos documentado previamente que eso era lo que nuestro hijo necesitaba. Que no todos los niños son iguales, que dormir con nosotros no lo volvía un sobreprotegido o dependiente. Simplemente lo necesitaba. Cuando tenía 2 años y poco  cambiamos de casa, de barrio, de país, de continente. Dormir con nosotros, nuestro calor, nuestra piel eran el único hogar que permanecía igual para el  y lo supimos comprender.
Poco a poco se dejo de pasar, poco a poco se durmió la noche entera sin despertarse y pedirme que me pasé , poco a poco dormir con nosotros se volvió un vacilón para ver pelis el fin de semana. Poco a poco dejo de ser una necesidad y voló.
Hoy vamos 2 años 4 meses, está vez si colechando, conociendo el término, conociendo los beneficios, sabiendo las reglas, los tips los si y los no. ¿Y sabes qué? Se siente igual a cuando simplemente dormían conmigo. Por que el colecho SIEMPRE, SIEMPRE ha existido.
¿Es cómodo? No. ¿Es rico? Delicioso. La verdad es irónico, pero duermo mejor cuando me empujan, me destapan, se trapan a mi almohada o me dejan en la esquinita. Es verdad. Duermo mejor que cuando están en su cama y eso me hace pensar… Si los seres humanos estamos programados desde el adn a dormir en camada, ¿Estaremos entonces programados a dormir así , con un codo atravesado, una nuquita sudada cerquita, un cahorro atravesado por encima? Puede ser. Puede ser que hayamos aprendido social y culturalmente a vencer la soledad , el frio y el miedo a dormir solos y lo hayamos convertido en el placer máximo de la cama para ti solo (por más que prefiero dormir con ellos.. si si.. añoro esos momentos) Quien sabe.. tal vez así sea.
Lo cierto es que con la pequeña decidí (como tantas de las cosas que decidí respecto a su crianza luego de mucha investigación y que luego no se dan..) que colecharíamos hasta los 2 años mientras hubiera teta. Por que creanme cuando les digo que el colecho es es el mejor amigo de la lactancia.  La teta se fue antes, al año y medio. Y seguimos colechando… los 2 años pasaron hace 4 meses y seguimos colechando.
¿Hasta cuando vamos a colechar? ¿Hasta que ella lo necesite? No. Esta vez no.  Esta vez , después de 3 cachorros, leyendo mucho, escuchando más , aprendiendo en el camino, he logrado conectar con el yo primitivo y he entendido que el colecho no solo lo necesita ella, el colecho también lo necesito yo , lo necesitamos nosotros.

Esta vez vamos a colechar hasta que ella nos deje.

Mochila de Emergencia, consejos de la abuela.

Mi mamá como buena abuela y tía compartió hace un rato que llevar y cómo hacer la mochila de emergencia de nuestros hijos. Lo comparto con ustedes por que los consejos de la abuela siempre son los mejores ❤
A  la hora  de preparar  mochilas  de emergencia  piensen  en sus  hijos  más  pequeños .

Si son bebés: 
– 4 mudas completas
– Pañales para 4 días (24 pañales)
– Crema para pañalitis
– 1paquete de pañitos húmedos
– Gel anti bacterias pequeño
– 01 toallita de felpa pequeña
– AGUA 3 botellas de 1/2 litro
– Si toma fórmula una lata pequeña
– 04paquetes de galletas si ya come
– 03 pomitos de comida bb ( no son lo ideal, pero para una emergencia sirven)
– 1 frazadita
– un par de juguetes pequeños SIN PILAS
– LINTERNA y pilas aparte
– 12 Bolsas chicas para desechar pañales
– 02 bolsas medianas

Dependiendo de la edad varíen el contenido  de la mochila y cambien cada dos meses los productos y ropa de acuerdo a la estación.

En la mochila pueden poner una libretita y colores para los más grandecitos.
UN CUENTO y un par de zapatillas! Mi nieta tiene un par de cuentos, dos globos, una mini pizarra , crayolas , dos sellitos y una libreta.

IMPORTANTE:
1. Yo le pongo a mi nieta de 3 años la ropa enrollada x muda:  Medias, calzoncito, camiseta, polo de manga larga y leggins .
2. Con este frío pongan una casaca polar , abriga y no pesan.
3.No se olviden de copia de dni del pequeño y de sus padres
4. Pongan una lista de los teléfonos de familia mas cercana en una bolsa ziploc junto a las foto copias de los dnis.

Para hacer una mochila de emergencia para adulto necesitas lo siguiente:

01 silbato

01 par de anteojos de sol

si necesitas lentes de medida , un par.

01 inhalador nuevo o el remedio que debes tomar , para una semana

01 linterna pequeña con pilas de repuesto

01 navajita tipo swiss army

25 soles en sencillo

fotocopia de mis documentos dni brevete etc

02 cajas de fosforos o un encendedor

un par de velas

01 radio a pilas

01 rollo de ph / toallas higienicas de necesitarlas

01 toalla pequeña

pañitos húmedos un paquete

04 sachets de shampoo

0 un desodorante pequeño

de preferencia en spray , así puede ser usado x más de un adulto

02 mudas de ropa interior,medias incluidas

01 par de zapatillas cómodas

02pantalonetas

2 polos manga larga

01 chal  o chalina que te servirá también para taparte la cara en caso de polvo excesivo

01 frazadita de polar de tamaño pequeño como las de avión

01 manta térmica

mascarillas

02 latas de atún

04 paquetes  de galletas

02 paquetes de ajimomen

06 chocolatitos pequeños

03 barras de cereales

caramelos de limón

03 botellas de  litro de agua envasada

02 latitas de leche condensada

04 cubiertos descartables por mochila

04 bolsas de basura

01 paquete de paños humedos

botiquin básico :

curitas un pomito de agua oxigenada un par de gasas una venda, un pomito de alcohol.

colirio simple

una pomada antibiótica chica

 

yo tengo un libro de bolsillo, puede ser una baraja de naipes o algún juego pequeño como el dominó…que ayudaran a bajar el stress.

Tengan también impresos las direcciones y teléfonos de sus familares o amigos más cercanos.

Si no funcionan los celulares , la mitad de nuestra información como los teléfonos estará fuera de nuestro alcance.

 

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Toda prevención es buena

Besos y a alistar sus mochilas y minimochilas que obviamente deben estar unidas a las suyas sus peques no van a cargar !

Mamamaty.

En la maternidad y crianza no existe Blogg grande ni chiquito.

Si tienes un blogg de maternidad y crianza este post es con todo mi amor y sinceridad para ti.

Quiero empezar por decir una verdad absoluta que todos debemos tener en mente siempre. No existe blogg grande ni chiquito. Desde el momento en que llegamos a una mamá, a una sola que nos lee, que está al otro lado de la pantalla con la que hemos creado una conexión, un vínculo, una relación.. desde ese momento no importa la cantidad de seguidores o me gusta o comentarios. Importa solo esa mamá, importa solo ese me gusta, importa solo ese comentario. Desde ese momento tu blog es importante no por números y estadísticas si no por lo que en verdad vale esa mamá al otro lado de la pantalla.

Sabiendo esto hay unos consejos que quiero darte por que a mi hace 4 años me hubiera encantado que cuando empezaba alguien me los diera a mi.

  1. RESPONSABILIDAD: Debemos ser  muy responsable con la información que compartimos. Todo lo que subimos en redes llega a una mamá que está buscando información. Que quiere aprender más. Por eso tenemos que estar seguras que toda la información que subimos es cierta, está sustentada y si son temas profesionales específicos (psicología, pediatría, psicomotricidad etc) hacer la consulta con especialistas que te avalen esa información. Siempre que compartimos nuestras experiencias debemos especificar eso, que son NUESTRAS experiencias, que que eso funcionara para nosotras no significa que funcione para todas.
  2. NO JUZGAR: No debemos JUZGAR NUNCA. No importa la línea de nuestro blog. NUNCA JAMÁS debemos juzgar. Estamos hablándoles a mamás y papás que están dando lo mejor de sí. No podemos juzgarlos por que hagan las cosas distinto a la línea de nuestra página. Un blog es un punto de encuentro. En un lugar virtual donde las mamás y papás quieren recibir información y compartir experiencias. Es un sitio al que van por que quieren sentirse acompañadas. Nosotros no sabemos que hay historia hay detrás de cada decisión. Por eso nunca debemos juzgar. Parte de nuestra misión es contener y apoyar.
  3. RESPETO:  Debemos saber que detrás de esa pantalla hay una mamá que entre todos los blogs eligió el nuestro. Nos eligió a nosotras para hacer esa pregunta que tal vez no se atreve a hacerla en su entorno. Nos eligió para compartir su historia por que hizo click con la nuestra. Nos eligió para mandar un mensaje de apoyo por que se siente identificada con nuestra forma de ser. Esa mamá merece nuestro amor y nuestro respeto, por que es por ella y para ella que escribimos. No debemos dejar nunca de contestar los inbox. No debemos olvidar jamás que es a ella a quien le escribimos.
  4. SER CONSECUENTE: Como influenciadores muchas veces recomendamos productos y servicios. No hablemos de  nada que no hayamos probado y en verdad nos encante. No recomendemos a otros padres productos que ustedes no usarían con sus hijos nunca. No recomendemos tampoco productos que no van alineados con el tipo de crianza o life style que promovemos en nuestros blogg. Seamos consecuentes.
  5.  HUMILDAD Y HONESTIDAD: Habrán veces que meteremos la pata, pidamos disculpas públicas. Seamos humildes y recordemos que tener un blogg no nos hace dueños de una verdad absoluta. No siempre a todos le gustará todo lo que digamos y está bien. Contestemos siempre con respeto y cariño. Seamos honestos y transparentes con nuestras opiniones y sentimientos, es ahí que logramos la conexión verdadera.
  6. ORIGINALIDAD: Creemos contenidos propios. Inspirarse está bien, pero hay una delgada línea que a veces se cruza sin querer. No copiemos contenido, generemos el propio, leamos mucho, nutranse, investiguen, conversen con otros padres. Abran los ojos, los ídos y el corazón hay infinitos temas sobre los cuales los padres necesitamos y queremos leer.
  7. SEAMOS TRIBU Por último lo más importante. Seamos comunidad, seamos Tribu. Apoyemonos entre nosotras. Trabajen en conjunto. Formen sus círculos, hagan redes, seamos un clan. Crecer en grupo, en comunidad es la mejor forma de crecer.

Recuerda siempre no existe blogg grande ni chiquito. Desde el momento en que llegamos a una mamá, a un papá tenemos una misión, una responsabilidad, donde al final del día te darás cuenta que es más lo que recibimos que lo que damos.

Tenemos un trabajo maravilloso, sea un hobby, un trabajo real o sea nuestra catarsis tenemos una hermosa misión. Acompañar, informar y compartir con madres y padres en el trabajo más hermoso, en la labor más importante, en la crianza de un mundo mejor, en conseguir ese futuro maravilloso con el que soñamos y que hoy está en nuestros brazos. Contenernos, apoyarnos, enseñar y aprender. Hemos creado un espacio para compartir, para ser comunidad, para ser Tribu y eso no se mide por likes, eso solo se mide con el corazón.

-La Tata, Criando en Tribu

Una mañana cualquiera.

Me despierta mi alarma a las 6am. La apago rápidamente, antes que el hijito menor que duerme a mi lado se despierte. Me quedo en la cama unos segundos, minutos, tratando de robarle algo de descanso al día. Pero sé que tengo que moverme. Me levanto y verifico que el hijito mayor también siga dormido en su cuarto. Luego, lo más callada que puedo, tomo mi ducha. Me gustaría que dure al menos 10 minutos, pero es breve. Salgo del baño e intento ser tan sigilosa como un ninja. No importa, el hijito menor empieza a hacer ruiditos. Empieza el día

Antes de que estalle el llanto, lo cargo y le doy los buenos días. Sonríe. Lo pongo en la cama mientras me visto y entonces escucho “Mamá… mamá”. El hijito mayor me llama.

Me visto rápidamente. La blusa bonita no, un polo viejo hasta después de dar de lactar. Voy a ver al hijo mayor, beso su linda sonrisa y lo saco de la cuna. “Tu pañal está bien lleno, mejor te lo cambio”, le digo. Todavía no logramos que deje el pañal de la noche. Al menos no hubo accidentes. De una vez le pongo su ropa para el nido. Rápidamente regreso a mi cuarto para cargar al otro hijito. Es su turno de cambiar el pañal y ponerse guapo. Los minutos avanzan. El mayor hace la inevitable pregunta. “Papá está de viaje mi amor, regresa en unos días”, le respondo. No me cambia mucho la vida. Papá empezó a dar clases este ciclo y dos veces por semana se va a las 6:30 am. De hecho, esos días tengo que levantarme aún más temprano, si no, me gana la ducha.

Pongo al menor en el coche y lo llevo a la cocina conmigo. El mayor ha pedido ver Masha. Normalmente hace el desayuno conmigo, pero hoy no hay tiempo para “sus tiempos”, todo debe ser rápido, así que lo dejo. Poner la fruta en la licuadora, preparar los huevos, calentar la leche, tostar el pan. Hoy la lonchera será yogurt, cereal y fruta. Hoy no hay tiempo para ser más creativa, pero sigo cumpliendo las recomendaciones de la nutricionista bloguera a quien sigo fielmente. El hijito menor me mira, babea, empieza a quejarse. Licuar el jugo, servir los huevos, servir el pan y la leche. Llamar al hijito a la mesa. Dios es grande, obedece a la primera. El menor sigue quejándose. Hora de la teta.

El mayor come, mientras yo doy de lactar. Los minutos pasan. Cambio de teta. Chequeo el face y el correo en el cel. El mayor termina. Felizmente ya aprendió a bajar solo de su silla. Empieza a saltar. Es un bello. De pronto, lo inevitable. “Mamá, popó”. Me paró y suavemente retiro al menor de la teta y lo pongo en el coche. Vamos al baño. “Avísame cuando termines”, le digo. Chequeo al menor que no está feliz para nada. “Ya vengo mi amor, sólo un ratito”. Limpio al mayor. Lo convenzo de lavarse las manos conmigo. El menor empieza a llorar. Los minutos pasan. Me caliento mi leche y me preparo un pan con queso. El menor llora desesperadamente. “Hijito, un ratito, tengo que comer algo por favor”.  Tocan la puerta, es la nana. Gracias Universo. Mari carga al menor mientras termino de preparar mi pan. Me siento a terminar de dar de lactar mientras como. ¿Cómo era la vida cuando podía comer tranquila y sin apuros? Tocan la puerta, es mi mamá. “¿Qué haría sin ti?”, pienso. Le pido a Mari que le lave los dientes al mayor y lo abrigue para salir. “No quiero ir al nido”. Por supuesto. Ya va a empezar el llanto. “¿No quieres que mamá te lleve en su bici?” le pregunto. “¡¡Sí!!” es su respuesta. Punto para mamá.

El menor termina su teta. Me lavo los dientes. Me pongo la blusa bonita. Me peino. ¿Para qué me esfuerzo con este pelo? A veces no lo sé. Me abrigo. Busco los cascos, le pongo el azul al mayor. El rojo es para mí. “Mamá, ese es el casco de papá”. No, era mi casco, hasta que él empezó a llevarte al nido, pero las cosas cambian. Nos despedimos. Bajamos al sótano. Mi bici está entre otras dos. Dejo las loncheras en el piso y la saco de ahí. Me doy cuenta que las dos loncheras no entran en la canasta. Sólo el cuaderno, la muda de ropa y la lonchera del mayor caben. Mi lonchera la pongo en el manubrio de la bici. “Tengo que empezar a usar una mochila”, pienso. El vigilante nos abre la reja. Salimos veo la calle todavía un poco húmeda y dos carros estacionados en la ciclovía. Ni modo, iremos despacito por la vereda. Lo siento peatones, pero tengan piedad, es la primera vez que llevo al hijito en bici al nido.

Empiezo a pedalear y tardo unos segundos en agarrar el equilibrio. Lo consigo y respiro de alivio. Llegamos a la esquina y tenemos que esperar, hay muchos carros. Pasan los segundos, que se sienten minutos y finalmente un taxi nos cede el paso. Cruzamos y no tengo mucho espacio para maniobrar. Freno en seco y me acomodo. “Mamá, casi se cae la bici”. Sonrío. “Casi, pero no se cayó. ¿Te asustaste?” “No mucho, sólo un poquito”. Hermoso, todavía no has aprendido a mentir y ojalá nunca aprendieras. Seguimos y ya empiezo a dominar el nuevo equilibrio. Me meto a una calle paralela para evitar los autos. Ya estamos sólo a una cuadra. “Mamá, más rápido”. Sonrío de nuevo. “Hijito no puedo ir más rápido”. “¿Sólo papá? ¿Sólo papá va más rápido?” “Sí, sólo papá. Él es más grande” “Sí, él comió toda la comida”. Me río. Después de todo, es lo que decimos para tratar de animarlo a comer más. Funciona más o menos, pero siempre me recuerda que papá alcanza el techo y mamá no.

Llegamos al nido. A tiempo. La dueña me dice que me veo muy bien. Que parezco la hermana mayor y no la mamá. Debe ser el mejor cumplido que he recibido en  casi tres años. Besos y adiós. Subo a la bici y me enrumbo al trabajo. Ahora si puedo ir más rápido. He dejado 12 kilos y también el miedo de caer con el hijito. Avanzo rápido y llego a la oficina. Me estaciono en el sótano 3B. ¿Cuándo harán estacionamientos para bicis arriba? Subo al piso 2. Abro la puerta y saludo. Miro mi reloj: 8:33 am. Llegué a tiempo. Lo logré. Sonrío.

Dejo de sonreír. 8:33 y siento que acabo de correr una maratón. 8:33 y ya estoy cansada. 8:33 y todavía falta tanto. Yo sólo quiero dormir. 10 horas seguidas. Exagerada. Dormir 5 horas seguidas ya sería maravilloso. Bañarme por 20 minutos sería el cielo. Extraño ser sólo dos y dormir hasta tarde el fin de semana. Ir al cine y salir a cenar más seguido (por no decir casi todas las semanas). Extraño comer como la gente normal y no parando para dar de comer, para dar la teta o comer en 5 minutos antes que me interrumpan.

¿Cómo me metí en este lío? A veces no lo recuerdo. Pero pasan las horas y regreso a casa. Ni bien abro la puerta, escucho sus pasitos corriendo. “Mami, mami”. Bracitos en mi cuello. Y al entrar veo esa otra carita. Me mira con felicidad y desesperación al mismo tiempo. Su cuerpo se abalanza a la teta. Lo amamanto. Y entonces recuerdo. Y soy feliz.

Carmen Noriega.

No quiero hijos que sean los primeros. No quiero hijos que hagan todo bien.


Suena fuerte ¿No? Pero es verdad. Vivimos en una sociedad donde a veces siento que ser feliz ya no es tan importante como ser el mejor. Donde un 20 vale más que un logro … donde, más peligroso aún, ser el mejor es sinónimo de ser feliz y sentirte realizado.

Lo siento, pero yo no quiero que sean los primeros ni que hagan todo bien… y mucho menos quiero que sean los mejores.

Yo no quiero que mis hijos hagan todo bien, mucho menos que lo aprendan a la primera.

Quiero que se esfuercen, que disfruten, que se frustren y aprendan a controlar la rabia la pena y toda emoción negativa que pueda traerles el fallar una y otra vez hasta lograr lo que querían. Quiero que repasen 30 veces la tabla del 8 y que la odien hasta que por fín se la sepan bien y entiendan que si son capaces. que si aprenden a respirar , a controlar la frustración y a concentrarse lo van a lograr. Quiero que sepan que aprenderla a la primera o a la veinteava no los hace mejores ni más inteligentes.

Quiero que se caigan y se aprendan a levantar. Quiero que se raspen las rodillas y se hagan moretones. Quiero que les cueste y lo sigan intentando. No quiero que metan gol en el primer partido, quiero que se caigan de la bici mínimo las tres primeras veces.   Quiero que aprendan que con paciencia, esfuerzo y perseverancia pueden lograr lo que se propongan.Quiero que les cueste , le cueste mucho y sientan el placer de finalmente conseguirlo. No quiero que se la lleven fácil.

Quiero que aprendan que no van a ser los mejores en todo y que eso está bien. Que deben descubrir su talento y vivirlo. Quiero que entienda que habrán cosas que harán fatal y otras que harán genial. Por que no estamos solos, por que vivimos en una comunidad, una sociedad y cada uno tiene un rol que desempeñar. 

Creo que el ensayo error es indispensable para la vida. Creo que para ser feliz 

¿Por que quiero niños que se equivoquen? Por que no quiero adultos frustrados. Quiero adultos que sepan que su felicidad no va de la mano con tener el mejor puesto o ser el mejor en el master. No quiero que se frustren cuando no les vaya bien a la primera. Quiero que sepan controlar sus emociones, quiero que se valoren por lo que son y lo que pueden dar de si al mundo, a los demás y así mismos. Quiero que valoren lo que realmente importa en la vida. Quiero que vivan y disfruten.

Quiero que den lo mejor de sí, que pongan todo el esfuerzo cuando quieren lograr algo por primera vez para que ellos puedan sentir dentro la misma emoción , la misma fuerza con que late mi corazón cuando los veo conseguirlo. Quiero que valoren sus logros y sepan que estaremos ahí para ellos  para celebrarlos.  Pero sobre todo que estaremos en cada caída ayudándolos pero más importante aún enseñándoles a levantarse y seguir adelante.

Ser padres es maravilloso, criar un futuro mejor nuestra responsabilidad 

Cómo hacer para no perder la paciencia.

“¿Cómo haces para no perder la paciencia?” Esta es la pregunta que más me hacen en el blog cuando me escriben o me conoce alguien que me lee. ¿Cómo haces para no gritar? ¿Cómo haces para mantener la sonrisa? ¿Cómo aguantas? ¿Cómo haces para no perder la paciencia?

Acá, hoy les cuento a todos mi secreto, mi fórmula mágica, mis trucos estratégicos, 5 tips para no perder la paciencia:

¡¡¡¡¡¡MENTIRA!!!!! ¡La pierdo! La pierdo tanto que a veces me cuesta mucho volverla a encontrar. Grito, a veces poco a veces mucho y nunca me hace sentir mejor. Pierdo la sonrisa, me vuelvo un ogro. Y a veces no, a veces no aguanto más y exploto o me desplomo. Y definitivamente queridas pierdo la paciencia más veces de lo que debería.

Parece ser que cuando hablamos de crianza con apego, crianza natural o mi favorita: crianza respetuosa y en libertad,  las madres no pudiéramos ser de carne y hueso, ser humanas, enfermarnos, ponernos de mal humor, cansarnos y por favor todas las fuerzas del universo nos liberen… no podemos bajo ninguna circunstancia perder la paciencia y mucho menos gritar.

OJO en ningun  momento digo que perder la paciencia está bien, que molestarse sea la solución , que gritar sea liberador, ni mucho menos que cualquiera de las anteriores pueda en algún momento hacernos sentir bien. Nada más lejos de la verdad. Después de perder la paciencia te sentirás peor y depende del grado de ataque de nervios que hayas tenido es muy probable que te sientas como una mierda.

No digo que esté bien, pero tampoco digo que no pase… porque seamos honestas NOS PASA A TODAS, le pasa hasta a la que inventó lo de contar hasta 10 (más de una vez habrá contado hasta mil y ni así pudo) Le pasa a la que (como yo) se mete a la ducha (muchas veces fría) para no reventar en furia. Le pasa hasta la que escribió 10 pasos fáciles para no perder la paciencia (no sé si el libro existe, pero si existe ELLA creeme.. TAMBIÉN perdió la paciencia!)

Entonces tenemos claro que perder la paciencia está mal, pero pasa. Que no soluciona nada pero nos seguirá pasando. Entonces.. ¿Qué hacemos? En la crianza respetuosa hablamos de no gritar, la teoría dice que debemos solucionar todo con lenguaje positivo y con calma.. entonces por qué no lo estamos consiguiendo? Por qué la crianza respetuosa se basa en en eso: en el RESPETO, y ese respeto debe empezar SIEMPRE por UNA MISMA.

Lo más probable es que no hayas perdido la paciencia por que rompió el vaso que le dijiste 3 veces que no agarre, ni porque te preguntaron 12 veces en las primeras  3 cuadras a coro cuanto falta para llegar donde los abuelos o porque llevas media hora explicando un problema de matemáticas y no hay forma que te entienda. Lo más probable es que esas circunstancias sean la gota que faltaba para derramar el vaso de agua y que perdieras la paciencia.

Es probable que estés cansada, con mucho trabajo, responsabilidades , preocupaciones o tal vez no te sientes bien y ni aún así paras. ¿Como vamos a criar con respeto si no nos respetamos a nosotras mismas, si no respetamos nuestro cuerpo y mente cuando nos piden parar?

Cuando somos mamás muchas veces equivocadamente creemos que debemos hacerlo todo , hacerlo bien y sentirnos bien (perdón quise decir APARENTAR estar bien) Eso amiga mía deja que te diga.. NO ES RESPETARNOS.

Mamá se equivoco, mete la pata, se le olvida la lonchera, quema las tostadas, se deprime, se molesta , le provoca llorar y se CANSA si señores y señoras SE CANSA! Y no por eso mamá es menos maravillosa, es menos mamá ni mucho menos.

Tenemos que ser honestas con nuestros sentimientos. Tenemos que escuchar a nuestro cuerpo. Tenemos que dejar de hacer cosas que nos frustran y hacer más cosas que nos hagan felices. Tenemos por sobre todas las cosas que ser felices. Pero sobre todo tenemos que entender que los padres somos el ejemplo para nuestros hijos. Somos la vara con la que se medirán mañana, y si crecen con una madre que no se cansa, que no pierde la paciencia, que lo hace todo perfecto, que no se frustra, que no se molesta, que no se equivoca que no se pone triste, el día de mañana es muy probable que nuestros hijos se frustren porque no lograron ser “tan buenos” ni conseguir una pareja “tan buena” tampoco. No entenderán porque no consiguen ser tan perfectos si su madre (o padre) hacía que pareciera algo tan sencillo.

Por eso es importante que mamá sea de carne de hueso. Que seamos HUMANAS. Debemos saber decir ahorita no, he tenido un mal día y estoy de mal humos. Más tarde , no me siento bien. No , estoy ocupada. Y cuando estemos bien, cuando nos sintamos bien retomamos el tema. Nuestros hijos tienen que saber cómo nos sentimos, tanto cuando estamos bien, como cuando estamos mal, tienen que saber que somos humanas, tan de carne y hueso como ellos, que cuando nos caemos también nos duele y nos dan ganas de llorar.

Ahora lo tenemos más claro. Sabemos porque perdemos la paciencia y sabemos que seguirá pasando (probablemente menos , pero seguirá pasando) ¿QUE HAGO? Qué hago la próxima vez que pierda la paciencia y se me escape el grito porque ya no doy más. ¿Cómo lo soluciono? ¿Qué hago con la culpa? ¿Cómo lo arreglo? Pues más muy sencillo. Pidiendo perdón. Un perdón sincero y desde el fondo del corazón. Un perdón que le enseña a tu hijos que no eres perfecta, que te equivocas, que lo reconoces, que los amas y que los respetas. Un perdón que les enseña que todos nos equivocamos pero que lo importante es saber pedir perdón, admitirlo y tratar de solucionarlo desde el fondo del corazón. Un perdón que es una lección para toda la vida. Un perdón que formará un adulto respetuoso, un adulto más empático y un adulto más humano para el día de mañana.

Así que la próxima vez que pierdas la paciencia no creas que eres la unica, que estás sola o que estás haciendo las cosas mal. Para respira, pide perdón con amor y date tiempo para ti, para estar mejor. Todas metemos la pata y todas tenemos en ese momento la oportunidad de criar un futuro mejor

La Tata, Criando en Tribu.