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#CumpleTip: Lonche Frozen

Emilia cumple 3 y como es tradición en casa siempre hacemos 2 celebraciones. Una pequeña con la familia: Un rico Lonche familiar con los abuelos, los primos , tíos y los amiguitos más pero más cercanos. Y la otra La Fiesta con los amigos.

Generalmente el lonche familiar es algo chico, con muchas cosas ricas para comer y una linda torta hecha por mamá. Pero siempre, con un par de detalles sencillos se puede transformar en algo super especial para el cumpleañero.

Emilia pidió que su Lonche cumpleañero fuera de Frozen. Te cuento como lo hicimos de forma simple y sustentable y sobre todo  sin gastar mucho:

LA DECORACIÓN:

Para la decoración solo necesité 4 cosas muy básicas que le dieron todo el toque especial:

1.Guirnaldas:

La de Happy Birthday la compré en el centro por S/7.00. Si no la hubiera visto hubiéramos hecho un banderín de triángulos de papel.

La guirnaldas blancas (simulando copos de nieve) las hicimos con pisos de torta de diferentes colores y pabilo. Super lindo y barato. Necesite un par de paquetes de cada tamaño. Menos de S/12 en total.

La guirnalda de la mesa son pompones de papel de seda, cuesta S/1.50 cada color. También lo podrías hacer con triángulos de papel.

2. Globos :

En lugar de globos tradicionales uso globos de papel. Además de ser ecológicos son reutilizables así que me sirven una y otra vez. Los globos de papel cuestan entre S/4 y S/8 dependiendo del tamaño.

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3. Vajilla 

Uso la vajilla de casa y la voy combinando según la temática y la ocasión. Cuando voy a tiendas siempre miro que cositas lindas hay de oferta y aprovecho de comprar. Prefiero gastar en vajilla que luego usaré en varias ocasiones y de diario. También tengo platos blancos muy sencillos que me compré en el mercado central. Cuando la vajilla que tengo no combina uso esos con pisos de torta de colores (la fiesta de Peppa Pig será así )

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4. Flores

Infaltable para dar el toque especial, que huela rico y quede hermoso. Puedes armar los arreglos tu misma comprando las flores que más te gusten en un mercado cerca a tu casa o pedirlos a la floristería que prefieras y que sepas que los hacen con amor. Yo esta vez se los pedí a Flor Divina , pueden entrar a su página haciendo click aquí. Miren que hermosas quedaron por favor .

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LA COMIDA: 

El menú también lo hago lo más rico y simple posible. Opto por dips y tostaditas en lugar de sanguchitos por 3 motivos:

  1. Para que sea diferente de lo de la Fiestita de cumple
  2. Por que si queda el pan no se moja y es más fácil para comerlo al día siguiente.
  3. Por que es muuuucho más simple y rápido.

Este año el menú del lonche fue el siguiente:

Salado:

Paté de Pechuga de Pollo:

Sancochas una pechuga de pollo (con cubito, sal y verduritas) . Una vez sancochada la cortas en pedazos y la pones en el procesador (si no tienes usa la licuadora). Echa unas cucharadas de caldo, aceite de oliva y procesa hasta que sea una pasta. Para darle cremosidad puedes usar mayonesa, yogurt griego natural , queso crema o incluso palta, y vuelves a procesar. Cualquiera de esas opciones van bien.  Por último añades el condimento que más te guste, finas hierbas, hierbas italianas, romero, orégano, ajo, pecanas… Lo que quieras. Esta vez lo hice con orégano y ajo en polvo.

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Dip de aceitunas:

Demasiado fácil! Compro en wong o metro la pasta de aceituna lista. Caliento un queso crema en el microondas para ablandar. Lo mezclo. Aumento pecanas y Voilá!

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Crema de Espinaca y Queso:

Este dip también es super fácil pero si es un poquito más de chamba.. no tanta. Sancochas un paquete de espinaca Baby y la escurres muy, pero muy bien. Esto es SUPER importante. Fries unos 250 gramos de tocino picado pequeñito. Calientas un poco un paquete de queso crema y mezclas todo con un toque de sal y un chorrito de aceite de oliva. Fácil y buenazo.

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Puse panes frances, galletas saladas y pita chips hechas en casa que son muy fáciles de hacer: Yo uso las tortillas o pan pita de Cedro. Las cortas en pedazos pequeños, las chorreas un poquito con aceite de oliva. Echas sal, hierbas al gusto y al horno. Listo.

Mi mejor amiga trajo un dip de atún increíble (le voy a pedir la receta) y su famosa huancaína casera.

Además compré en la panadería de por mi casa mini empanaditas y listo!

DULCE:

La Torta: En casa ya es tradición hacer la torta de colores. Además de ser rica decora lindo la mesa. La receta la tienen haciendo click aquí.

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Brownies: Los más fáciles del mundo mundial!

125gr de mantequilla o margarina (para esta receta me gusta usar laive)

2 huevos

1/2 taza de cocoa (yo uso la de la abuelita)

3/4 taza de harina preparada (uso la de Wong / Metro)

1 taza de azúcar rubia.

No vas a creer lo fácil que es esto! Derrite la mantequilla en el microondas. Une todos los ingredientes con un tenedor, si TODO. Enmantequilla pirex apto para microondas y echa la mezcla. Mételo 5 minutos al microondas… y listo!TIP: Puedes prepararlos hasta 3 días antes. Pero no los cortes hasta último momento para que sigan amelcochados.

Gelatina: Como era de frozen la hicimos azul (la consigues al granel en el mercado de Magdalena)

Galletas de Almendras: Quedan deliciosas, son de mis favoritas. La receta la encontré en este link. 

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Merenguitos: Este año no me dio tiempo a prepararlos yo, así que los pedí a la panadería de casa. Delis y super económicos. El ciento cuesta S/.30 aprox.

Así con unos pocos detalles y presupuesto pero con mucho pero MUCHO amor, un lonche familiar se convirtió en una pequeña pero hermosa celebración.  Espero que te sirvan los #CumpleTips

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La Tata.

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COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?

COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?
Hasta que siga funcionando para nuestra familia. Quiero comenzar por decir que los seres humanos estamos programados para dormir en camada. Esta en nuestro ADN dormir todos juntos en un mismo lecho no solo de niños si no hasta adultos. Es así como funciona nuestro instinto, pero la vida cambia, la sociedad cambia, los espacios, los horarios y los tiempos nos llevan a tener que aprender a dormir solos…. pero no por mucho tiempo solo hasta ese momento en que encontramos a esa persona con quien queremos compartir (literalmente) nuestros sueños.
Si nosotros de adultos encontramos la felicidad en dormir acompañados (no todos , pero si la gran mayoría) por que no iría un pequeño a ser feliz durmiendo junto a las personas que más ama en el mundo…
Yo coleché, colecho y seguiré colechando. Amo el colecho.
Hace 13 años cuando nació mi hija mayor no conocía el término y sin embargo durmió con nosotros hasta casi los 3 años, momento en el cual se enamoró de una cama alta en Ikea y nos cambio sin dudarlo por su independencia.
Hace 10 años, cuando nació mi segundo hijo aún no conocía el término y menos aún sus beneficios. Sólo sabía que necesitábamos una cama más grande por si la hermana mayor quería volver al cuarto cuando viera al pequeño en nuestra cama. (Cosa que pasó, pero no duró mucho tiempo). Mi segundo no tuvo interés en camas altas ni bajas, ni mucho menos en ser independiente. No al menos a la hora de dormir. Así que esos casi  3 años duraron más de 5  con sus idas y venidas , sus vueltas y revueltas, y sus respectivos bailes de cama nocturnos.
No existía el término, no estaba de moda, no conocía los beneficios, sin embargo no era para nosotros una preocupación que no quisiera dormir solo. Entendíamos por alguna razón sin habernos documentado previamente que eso era lo que nuestro hijo necesitaba. Que no todos los niños son iguales, que dormir con nosotros no lo volvía un sobreprotegido o dependiente. Simplemente lo necesitaba. Cuando tenía 2 años y poco  cambiamos de casa, de barrio, de país, de continente. Dormir con nosotros, nuestro calor, nuestra piel eran el único hogar que permanecía igual para el  y lo supimos comprender.
Poco a poco se dejo de pasar, poco a poco se durmió la noche entera sin despertarse y pedirme que me pasé , poco a poco dormir con nosotros se volvió un vacilón para ver pelis el fin de semana. Poco a poco dejo de ser una necesidad y voló.
Hoy vamos 2 años 4 meses, está vez si colechando, conociendo el término, conociendo los beneficios, sabiendo las reglas, los tips los si y los no. ¿Y sabes qué? Se siente igual a cuando simplemente dormían conmigo. Por que el colecho SIEMPRE, SIEMPRE ha existido.
¿Es cómodo? No. ¿Es rico? Delicioso. La verdad es irónico, pero duermo mejor cuando me empujan, me destapan, se trapan a mi almohada o me dejan en la esquinita. Es verdad. Duermo mejor que cuando están en su cama y eso me hace pensar… Si los seres humanos estamos programados desde el adn a dormir en camada, ¿Estaremos entonces programados a dormir así , con un codo atravesado, una nuquita sudada cerquita, un cahorro atravesado por encima? Puede ser. Puede ser que hayamos aprendido social y culturalmente a vencer la soledad , el frio y el miedo a dormir solos y lo hayamos convertido en el placer máximo de la cama para ti solo (por más que prefiero dormir con ellos.. si si.. añoro esos momentos) Quien sabe.. tal vez así sea.
Lo cierto es que con la pequeña decidí (como tantas de las cosas que decidí respecto a su crianza luego de mucha investigación y que luego no se dan..) que colecharíamos hasta los 2 años mientras hubiera teta. Por que creanme cuando les digo que el colecho es es el mejor amigo de la lactancia.  La teta se fue antes, al año y medio. Y seguimos colechando… los 2 años pasaron hace 4 meses y seguimos colechando.
¿Hasta cuando vamos a colechar? ¿Hasta que ella lo necesite? No. Esta vez no.  Esta vez , después de 3 cachorros, leyendo mucho, escuchando más , aprendiendo en el camino, he logrado conectar con el yo primitivo y he entendido que el colecho no solo lo necesita ella, el colecho también lo necesito yo , lo necesitamos nosotros.

Esta vez vamos a colechar hasta que ella nos deje.

Bienvenida Adolescencia

El embarazo , las náuseas, bombear sangre por dos, cargar el peso es aprender a compartirlo todo. Es entrega, es empatía.
Parir, pujar, pasar por una cesárea nos da poder. Es de valientes.
Las malas noches con un bebé son agotadoras. Nos dan fuerza.
Las grietas, las perlas de leche, las mordidas, la mastitis… la lactancia duele y nos enseña o sobrellevar el dolor. Es humildad.
Las pataletas, las frustraciones, esos increíbles y desesperantes 2 y 3 años a veces nos ponen a prueba. Nos regalan la paciencia.
Los 4 , los 5, el yo puedo solito , el inicio de su independencia. Debemos aprender a dar un paso al costado y acompañar y observar.  El inicio del desapego.
….Dichoso y difícil desapego para el cual necesitaremos no sólo amor sino también de entrega, valentía, fuerza, humildad  y paciencia.
Hoy, con una hija de 13, uno de 10 y una de casi 2 miro hacia atrás y entre borrones más o menos que creo entender algo que en mi corazón se siente como entenderlo todo.
Hoy con una adolescente en casa entiendo por que la crianza es tan difícil al principio y porque se pone cada vez más complicada.
Hoy entiendo que no solo creció ella, crecí y maduré yo también para poder sobrellevar las situaciones sin romper YO en una pataleta. Hoy entiendo que ese parto fuera vaginal o cesárea, que esa lactancia dolorosa o ese biberón agotador, que esas noches buenas y esas noches malas la hicieron mía, mucho más mía que cuando estuvo en mi panza. Tan pero tan mía que puedo mantener un NO firme aunque me odie por momentos. Que aunque sus ojos digan “tu no entiendes nada mamá” se sigue sintiendo mía. Que en el fondo sabe que es por su bien. Que aunque se le pongan los ojos rojos de rabia ni en ese segundo que quiso gritar “aggg mamá” y no lo hizo (o si)  dejó de amarme ni un segundo. Ya se vino lo bueno y ahora todo lo previo que parecía tan difícil se siente como un entrenamiento.
Hoy entiendo lo más difícil de aceptar para una madre. Se trata de ella, de su historia. Hoy es solo ella la protagonista. Hoy me toca poner en práctica lo que aprendí, para lo que me preparé todos estos años. El desapego con amor. El mismo desapego cuando la destete, cuando durmió en su cama por primera vez. El primer día de cole. La primera pijamada… Hoy toca sacar todo. La empatía, la entrega. el valor, la fuerza, el amor y la paciencia. Hoy toca respetar su espacio, su silencio, sus risas y su llanto. Hoy toca escucharla como siempre cuando quiera contármelo todo y cuando no quiera contarme nada (escucharla siempre, por que se que hasta me habla con la mirada)
Bienvenida adolescencia, te estaba esperando. Llevo 13 años entrenando con amor, con respeto y con libertad. Creo que en esta nueva aterradora y maravillosa etapa nos irá bien y nos irá mal. Habrán portazos si , pero serán más los abrazos. Querida adolescencia me encuentras tranquila y en paz, fuerte y segura porque no me agarras de sorpresa. Por que desde hace 13 años sabía que llegarías y no quería que nos agarres desprevenidas. Hoy se siente, se respira… se palpa en cada reacción y acción de mi amada adolescente todo ese amor, todo ese respeto, todos esos brazos, esas malas noches, esa teta y ese colecho,  todo ese apego y toda esa libertad.
Esta noche tengo más claro que nunca que en nuestra crianza  todo les decimos  hoy importa, que todo el amor y el respeto que damos hoy hace la diferencia, que todo lo que hacemos hoy se verá en resultados mañana
Bienvenida adolescencia ya te queríamos ver llegar ❤
– La Tata.

Una mañana cualquiera.

Me despierta mi alarma a las 6am. La apago rápidamente, antes que el hijito menor que duerme a mi lado se despierte. Me quedo en la cama unos segundos, minutos, tratando de robarle algo de descanso al día. Pero sé que tengo que moverme. Me levanto y verifico que el hijito mayor también siga dormido en su cuarto. Luego, lo más callada que puedo, tomo mi ducha. Me gustaría que dure al menos 10 minutos, pero es breve. Salgo del baño e intento ser tan sigilosa como un ninja. No importa, el hijito menor empieza a hacer ruiditos. Empieza el día

Antes de que estalle el llanto, lo cargo y le doy los buenos días. Sonríe. Lo pongo en la cama mientras me visto y entonces escucho “Mamá… mamá”. El hijito mayor me llama.

Me visto rápidamente. La blusa bonita no, un polo viejo hasta después de dar de lactar. Voy a ver al hijo mayor, beso su linda sonrisa y lo saco de la cuna. “Tu pañal está bien lleno, mejor te lo cambio”, le digo. Todavía no logramos que deje el pañal de la noche. Al menos no hubo accidentes. De una vez le pongo su ropa para el nido. Rápidamente regreso a mi cuarto para cargar al otro hijito. Es su turno de cambiar el pañal y ponerse guapo. Los minutos avanzan. El mayor hace la inevitable pregunta. “Papá está de viaje mi amor, regresa en unos días”, le respondo. No me cambia mucho la vida. Papá empezó a dar clases este ciclo y dos veces por semana se va a las 6:30 am. De hecho, esos días tengo que levantarme aún más temprano, si no, me gana la ducha.

Pongo al menor en el coche y lo llevo a la cocina conmigo. El mayor ha pedido ver Masha. Normalmente hace el desayuno conmigo, pero hoy no hay tiempo para “sus tiempos”, todo debe ser rápido, así que lo dejo. Poner la fruta en la licuadora, preparar los huevos, calentar la leche, tostar el pan. Hoy la lonchera será yogurt, cereal y fruta. Hoy no hay tiempo para ser más creativa, pero sigo cumpliendo las recomendaciones de la nutricionista bloguera a quien sigo fielmente. El hijito menor me mira, babea, empieza a quejarse. Licuar el jugo, servir los huevos, servir el pan y la leche. Llamar al hijito a la mesa. Dios es grande, obedece a la primera. El menor sigue quejándose. Hora de la teta.

El mayor come, mientras yo doy de lactar. Los minutos pasan. Cambio de teta. Chequeo el face y el correo en el cel. El mayor termina. Felizmente ya aprendió a bajar solo de su silla. Empieza a saltar. Es un bello. De pronto, lo inevitable. “Mamá, popó”. Me paró y suavemente retiro al menor de la teta y lo pongo en el coche. Vamos al baño. “Avísame cuando termines”, le digo. Chequeo al menor que no está feliz para nada. “Ya vengo mi amor, sólo un ratito”. Limpio al mayor. Lo convenzo de lavarse las manos conmigo. El menor empieza a llorar. Los minutos pasan. Me caliento mi leche y me preparo un pan con queso. El menor llora desesperadamente. “Hijito, un ratito, tengo que comer algo por favor”.  Tocan la puerta, es la nana. Gracias Universo. Mari carga al menor mientras termino de preparar mi pan. Me siento a terminar de dar de lactar mientras como. ¿Cómo era la vida cuando podía comer tranquila y sin apuros? Tocan la puerta, es mi mamá. “¿Qué haría sin ti?”, pienso. Le pido a Mari que le lave los dientes al mayor y lo abrigue para salir. “No quiero ir al nido”. Por supuesto. Ya va a empezar el llanto. “¿No quieres que mamá te lleve en su bici?” le pregunto. “¡¡Sí!!” es su respuesta. Punto para mamá.

El menor termina su teta. Me lavo los dientes. Me pongo la blusa bonita. Me peino. ¿Para qué me esfuerzo con este pelo? A veces no lo sé. Me abrigo. Busco los cascos, le pongo el azul al mayor. El rojo es para mí. “Mamá, ese es el casco de papá”. No, era mi casco, hasta que él empezó a llevarte al nido, pero las cosas cambian. Nos despedimos. Bajamos al sótano. Mi bici está entre otras dos. Dejo las loncheras en el piso y la saco de ahí. Me doy cuenta que las dos loncheras no entran en la canasta. Sólo el cuaderno, la muda de ropa y la lonchera del mayor caben. Mi lonchera la pongo en el manubrio de la bici. “Tengo que empezar a usar una mochila”, pienso. El vigilante nos abre la reja. Salimos veo la calle todavía un poco húmeda y dos carros estacionados en la ciclovía. Ni modo, iremos despacito por la vereda. Lo siento peatones, pero tengan piedad, es la primera vez que llevo al hijito en bici al nido.

Empiezo a pedalear y tardo unos segundos en agarrar el equilibrio. Lo consigo y respiro de alivio. Llegamos a la esquina y tenemos que esperar, hay muchos carros. Pasan los segundos, que se sienten minutos y finalmente un taxi nos cede el paso. Cruzamos y no tengo mucho espacio para maniobrar. Freno en seco y me acomodo. “Mamá, casi se cae la bici”. Sonrío. “Casi, pero no se cayó. ¿Te asustaste?” “No mucho, sólo un poquito”. Hermoso, todavía no has aprendido a mentir y ojalá nunca aprendieras. Seguimos y ya empiezo a dominar el nuevo equilibrio. Me meto a una calle paralela para evitar los autos. Ya estamos sólo a una cuadra. “Mamá, más rápido”. Sonrío de nuevo. “Hijito no puedo ir más rápido”. “¿Sólo papá? ¿Sólo papá va más rápido?” “Sí, sólo papá. Él es más grande” “Sí, él comió toda la comida”. Me río. Después de todo, es lo que decimos para tratar de animarlo a comer más. Funciona más o menos, pero siempre me recuerda que papá alcanza el techo y mamá no.

Llegamos al nido. A tiempo. La dueña me dice que me veo muy bien. Que parezco la hermana mayor y no la mamá. Debe ser el mejor cumplido que he recibido en  casi tres años. Besos y adiós. Subo a la bici y me enrumbo al trabajo. Ahora si puedo ir más rápido. He dejado 12 kilos y también el miedo de caer con el hijito. Avanzo rápido y llego a la oficina. Me estaciono en el sótano 3B. ¿Cuándo harán estacionamientos para bicis arriba? Subo al piso 2. Abro la puerta y saludo. Miro mi reloj: 8:33 am. Llegué a tiempo. Lo logré. Sonrío.

Dejo de sonreír. 8:33 y siento que acabo de correr una maratón. 8:33 y ya estoy cansada. 8:33 y todavía falta tanto. Yo sólo quiero dormir. 10 horas seguidas. Exagerada. Dormir 5 horas seguidas ya sería maravilloso. Bañarme por 20 minutos sería el cielo. Extraño ser sólo dos y dormir hasta tarde el fin de semana. Ir al cine y salir a cenar más seguido (por no decir casi todas las semanas). Extraño comer como la gente normal y no parando para dar de comer, para dar la teta o comer en 5 minutos antes que me interrumpan.

¿Cómo me metí en este lío? A veces no lo recuerdo. Pero pasan las horas y regreso a casa. Ni bien abro la puerta, escucho sus pasitos corriendo. “Mami, mami”. Bracitos en mi cuello. Y al entrar veo esa otra carita. Me mira con felicidad y desesperación al mismo tiempo. Su cuerpo se abalanza a la teta. Lo amamanto. Y entonces recuerdo. Y soy feliz.

Carmen Noriega.

No quiero hijos que sean los primeros. No quiero hijos que hagan todo bien.


Suena fuerte ¿No? Pero es verdad. Vivimos en una sociedad donde a veces siento que ser feliz ya no es tan importante como ser el mejor. Donde un 20 vale más que un logro … donde, más peligroso aún, ser el mejor es sinónimo de ser feliz y sentirte realizado.

Lo siento, pero yo no quiero que sean los primeros ni que hagan todo bien… y mucho menos quiero que sean los mejores.

Yo no quiero que mis hijos hagan todo bien, mucho menos que lo aprendan a la primera.

Quiero que se esfuercen, que disfruten, que se frustren y aprendan a controlar la rabia la pena y toda emoción negativa que pueda traerles el fallar una y otra vez hasta lograr lo que querían. Quiero que repasen 30 veces la tabla del 8 y que la odien hasta que por fín se la sepan bien y entiendan que si son capaces. que si aprenden a respirar , a controlar la frustración y a concentrarse lo van a lograr. Quiero que sepan que aprenderla a la primera o a la veinteava no los hace mejores ni más inteligentes.

Quiero que se caigan y se aprendan a levantar. Quiero que se raspen las rodillas y se hagan moretones. Quiero que les cueste y lo sigan intentando. No quiero que metan gol en el primer partido, quiero que se caigan de la bici mínimo las tres primeras veces.   Quiero que aprendan que con paciencia, esfuerzo y perseverancia pueden lograr lo que se propongan.Quiero que les cueste , le cueste mucho y sientan el placer de finalmente conseguirlo. No quiero que se la lleven fácil.

Quiero que aprendan que no van a ser los mejores en todo y que eso está bien. Que deben descubrir su talento y vivirlo. Quiero que entienda que habrán cosas que harán fatal y otras que harán genial. Por que no estamos solos, por que vivimos en una comunidad, una sociedad y cada uno tiene un rol que desempeñar. 

Creo que el ensayo error es indispensable para la vida. Creo que para ser feliz 

¿Por que quiero niños que se equivoquen? Por que no quiero adultos frustrados. Quiero adultos que sepan que su felicidad no va de la mano con tener el mejor puesto o ser el mejor en el master. No quiero que se frustren cuando no les vaya bien a la primera. Quiero que sepan controlar sus emociones, quiero que se valoren por lo que son y lo que pueden dar de si al mundo, a los demás y así mismos. Quiero que valoren lo que realmente importa en la vida. Quiero que vivan y disfruten.

Quiero que den lo mejor de sí, que pongan todo el esfuerzo cuando quieren lograr algo por primera vez para que ellos puedan sentir dentro la misma emoción , la misma fuerza con que late mi corazón cuando los veo conseguirlo. Quiero que valoren sus logros y sepan que estaremos ahí para ellos  para celebrarlos.  Pero sobre todo que estaremos en cada caída ayudándolos pero más importante aún enseñándoles a levantarse y seguir adelante.

Ser padres es maravilloso, criar un futuro mejor nuestra responsabilidad 

Cómo hacer para no perder la paciencia.

“¿Cómo haces para no perder la paciencia?” Esta es la pregunta que más me hacen en el blog cuando me escriben o me conoce alguien que me lee. ¿Cómo haces para no gritar? ¿Cómo haces para mantener la sonrisa? ¿Cómo aguantas? ¿Cómo haces para no perder la paciencia?

Acá, hoy les cuento a todos mi secreto, mi fórmula mágica, mis trucos estratégicos, 5 tips para no perder la paciencia:

¡¡¡¡¡¡MENTIRA!!!!! ¡La pierdo! La pierdo tanto que a veces me cuesta mucho volverla a encontrar. Grito, a veces poco a veces mucho y nunca me hace sentir mejor. Pierdo la sonrisa, me vuelvo un ogro. Y a veces no, a veces no aguanto más y exploto o me desplomo. Y definitivamente queridas pierdo la paciencia más veces de lo que debería.

Parece ser que cuando hablamos de crianza con apego, crianza natural o mi favorita: crianza respetuosa y en libertad,  las madres no pudiéramos ser de carne y hueso, ser humanas, enfermarnos, ponernos de mal humor, cansarnos y por favor todas las fuerzas del universo nos liberen… no podemos bajo ninguna circunstancia perder la paciencia y mucho menos gritar.

OJO en ningun  momento digo que perder la paciencia está bien, que molestarse sea la solución , que gritar sea liberador, ni mucho menos que cualquiera de las anteriores pueda en algún momento hacernos sentir bien. Nada más lejos de la verdad. Después de perder la paciencia te sentirás peor y depende del grado de ataque de nervios que hayas tenido es muy probable que te sientas como una mierda.

No digo que esté bien, pero tampoco digo que no pase… porque seamos honestas NOS PASA A TODAS, le pasa hasta a la que inventó lo de contar hasta 10 (más de una vez habrá contado hasta mil y ni así pudo) Le pasa a la que (como yo) se mete a la ducha (muchas veces fría) para no reventar en furia. Le pasa hasta la que escribió 10 pasos fáciles para no perder la paciencia (no sé si el libro existe, pero si existe ELLA creeme.. TAMBIÉN perdió la paciencia!)

Entonces tenemos claro que perder la paciencia está mal, pero pasa. Que no soluciona nada pero nos seguirá pasando. Entonces.. ¿Qué hacemos? En la crianza respetuosa hablamos de no gritar, la teoría dice que debemos solucionar todo con lenguaje positivo y con calma.. entonces por qué no lo estamos consiguiendo? Por qué la crianza respetuosa se basa en en eso: en el RESPETO, y ese respeto debe empezar SIEMPRE por UNA MISMA.

Lo más probable es que no hayas perdido la paciencia por que rompió el vaso que le dijiste 3 veces que no agarre, ni porque te preguntaron 12 veces en las primeras  3 cuadras a coro cuanto falta para llegar donde los abuelos o porque llevas media hora explicando un problema de matemáticas y no hay forma que te entienda. Lo más probable es que esas circunstancias sean la gota que faltaba para derramar el vaso de agua y que perdieras la paciencia.

Es probable que estés cansada, con mucho trabajo, responsabilidades , preocupaciones o tal vez no te sientes bien y ni aún así paras. ¿Como vamos a criar con respeto si no nos respetamos a nosotras mismas, si no respetamos nuestro cuerpo y mente cuando nos piden parar?

Cuando somos mamás muchas veces equivocadamente creemos que debemos hacerlo todo , hacerlo bien y sentirnos bien (perdón quise decir APARENTAR estar bien) Eso amiga mía deja que te diga.. NO ES RESPETARNOS.

Mamá se equivoco, mete la pata, se le olvida la lonchera, quema las tostadas, se deprime, se molesta , le provoca llorar y se CANSA si señores y señoras SE CANSA! Y no por eso mamá es menos maravillosa, es menos mamá ni mucho menos.

Tenemos que ser honestas con nuestros sentimientos. Tenemos que escuchar a nuestro cuerpo. Tenemos que dejar de hacer cosas que nos frustran y hacer más cosas que nos hagan felices. Tenemos por sobre todas las cosas que ser felices. Pero sobre todo tenemos que entender que los padres somos el ejemplo para nuestros hijos. Somos la vara con la que se medirán mañana, y si crecen con una madre que no se cansa, que no pierde la paciencia, que lo hace todo perfecto, que no se frustra, que no se molesta, que no se equivoca que no se pone triste, el día de mañana es muy probable que nuestros hijos se frustren porque no lograron ser “tan buenos” ni conseguir una pareja “tan buena” tampoco. No entenderán porque no consiguen ser tan perfectos si su madre (o padre) hacía que pareciera algo tan sencillo.

Por eso es importante que mamá sea de carne de hueso. Que seamos HUMANAS. Debemos saber decir ahorita no, he tenido un mal día y estoy de mal humos. Más tarde , no me siento bien. No , estoy ocupada. Y cuando estemos bien, cuando nos sintamos bien retomamos el tema. Nuestros hijos tienen que saber cómo nos sentimos, tanto cuando estamos bien, como cuando estamos mal, tienen que saber que somos humanas, tan de carne y hueso como ellos, que cuando nos caemos también nos duele y nos dan ganas de llorar.

Ahora lo tenemos más claro. Sabemos porque perdemos la paciencia y sabemos que seguirá pasando (probablemente menos , pero seguirá pasando) ¿QUE HAGO? Qué hago la próxima vez que pierda la paciencia y se me escape el grito porque ya no doy más. ¿Cómo lo soluciono? ¿Qué hago con la culpa? ¿Cómo lo arreglo? Pues más muy sencillo. Pidiendo perdón. Un perdón sincero y desde el fondo del corazón. Un perdón que le enseña a tu hijos que no eres perfecta, que te equivocas, que lo reconoces, que los amas y que los respetas. Un perdón que les enseña que todos nos equivocamos pero que lo importante es saber pedir perdón, admitirlo y tratar de solucionarlo desde el fondo del corazón. Un perdón que es una lección para toda la vida. Un perdón que formará un adulto respetuoso, un adulto más empático y un adulto más humano para el día de mañana.

Así que la próxima vez que pierdas la paciencia no creas que eres la unica, que estás sola o que estás haciendo las cosas mal. Para respira, pide perdón con amor y date tiempo para ti, para estar mejor. Todas metemos la pata y todas tenemos en ese momento la oportunidad de criar un futuro mejor

La Tata, Criando en Tribu.

 

 

 

Criando en equipo…Cuando el problema somos nosotras.

¿Cuántas veces nos quejamos que nuestro flaco, gordo, chino o chato no nos da una mano con lo chicos? ¿Cuántas veces reputeamos intera y otras tantas a grito pelado que hacemos todo solas y ya no damos más? ¿Cuántas veces queremos fugar pero no podemos por que nadie más puede hacer lo que hacemos nosotras?

¿Te has sentido identificada? Yo sí,  más veces de las que quisiera, sobre todo al principio, cuando cometía el principal error de todos.. creer que necesitaba AYUDA, que mi flaco me diera UNA MANO con los chicos. No chicas no necesitamos que nuestros flacos , ni nuestros chatos ni nuestros chinos nos ayuden… somos un equipo. Solo necesitamos QUE HAGAN SU PARTE.

Mi caso no fue muy común pero tampoco el único. Hace casi 14 años cuando nació Fer, mi flaco trabajaba toda la noche manejando y por ende dormía todo el día. Trabajaba 6 días a la semana y vivíamos en otro país solos.  Las pocas horas que tenía al día no le daban para compartir muchas responsabilidades así que apechugué con todo sin dudarlo. ¿Resultado? Cuando Fer cumplió 1 año y medio la desteté y salí LITERALMENTE corriendo de la casa. Le dije no DOY MÁS , quédate con la niña y con la casa, YO ME VOY A TRABAJAR. Como comprenderán la felicidad me duró poco, por no decir NADA. Extrañaba como loca a mi hija, llegaba a casa y las cosas no estaban “bien hechas”.. ojo tampoco estaban mal hechas, solo estaban hechas de forma distinta.. en ese momento en mi cabeza: DISTINTO=MAL. Por otro lado a él también le hacía falta salir a trabajar así que las broncas comenzaron.

Logramos encontrar la combinación perfecta, Fer iba unas horas a la guardería, nosotros teníamos horarios flexibles y variables y así los dos podíamos trabajar , cuidar de Fer, ocuparnos de la casa y además buscar otro bebé. ¿Final Feliz? Pues no, la guerra real estaba solo a punto de comenzar…

Con esta nueva dinámica de horarios flexibles, compartiendo la responsabilidades de la casa y de los chicos supuestamente haríamos las cosas a medias y todos seríamos felices… CRI CRI . Sorry darling pero no me ligó así. El 70% de la chamba de los chicos y de la casa seguía recayendo sobre mi…. rep%”&$ta&”(%mdre.  Y la verdad es que no entendía por qué. ¿Por qué si le había explicado 1500 veces cómo hacer las mismas cosas todo lo hacía DIFERENTE? Porque teníamos que terminar mechando, el asándose y no haciendo eso más y yo teniéndolo que hacer de nuevo PORQUE!!!!!!

¿¿¿¡¡¡¡PORQUE NO PODÍA HACER LAS COSAS COMO YO!!!!????

Paremos acá un segundo… justo acá quería llegar…. Y a mi quien me dijo que la forma en que hago las cosas está bien, que es la mejor forma.. por último que es la ÚNICA FORMA!!!! Ubicate pues mamita!!!!

Por un momento me puse en sus zapatos y me di cuenta de lo odiosa que era yo y la situación.  Enseñándole 20 veces como poner el pañal o bañar a los bebés. Seamos honestas ninguna de nosotras vio un tutorial ni hizo una master class para cambiar el pañal o bañar a sus hijos.. entonces por qué creemos que se las tenemos que dar nosotras a ellos.

Se han puesto a pensar cómo tomamos el control absoluto de nuestros hijos y del hogar, como los presionamos a hacer las cosas como nosotras y si no… dios los libr. Como a cada rato decimos “NO. Sabes que , déjalo puta madre, ya lo hago yo” o la versión me muerdo la lengua : “NO, sabes que amorcito tranki, ya lo hago yo” ( y por dentro: ches casi metes la pata huevas)

Muchas veces (ojo no digo que siempre) somos nosotras las que nos metemos cabe. Las que los “libramos” de sus responsabilidades por no saber soltar. Las que los espantamos y hacemos con tantas indicaciones que algo tan simple como cambiar un pañal parezca una manipulación de químicos radioactivos a punto de estallar en la cara de nuestro bebé y eliminar a la humanidad.

Entonces chicas si no queremos ser parte del problema seamos parte de la solución.

  • Dejemos de pedir ayuda con la casa y con los chicos y asumamos que somos un equipo, que tu pareja no te ayuda si no que está haciendo su parte tal cual tu haces la tuya
  • Suelten, dejen ir.
  • No les enseñen a hacer las cosas como las hacemos nosotras dejemos que ellos las hagan a sus maneras.
  • Entendamos que ellos salvo dar la teta  en los casos de lactancia exclusiva pueden hacerlo TODO con un bebé desde que nace (ojo puede darle también tu leche  en un biberón si necesitas meterte a la tina y relajarte)
  • Entendamos nuestra dinámica familiar: si uno trabaja fuera de casa, si los dos trabajan fuera de casa, si los dos trabajan en casa, y repartamos las responsabilidades de forma justa en que los dos hagan cosas y los dos descansen y disfruten.
  • Repartanse responsabilidades un super consejo que me hubiera encantado aplicar desde mi primer bebé y recién nos ligó por completo con la tercera es que ellos se encarguen de la hora de dormir. Cuando nosotras los hacemos dormir solemos hacerlo con la teta y luego ya no sabemos como hacerlo de otra manera. No podemos salir, ducharnos, movernos y peor aún el momento del destete nos da terror por que no tenemos idea de como haremos para que concilien el sueño (tranqui así lo hagas con la teta lo conseguirás igual). Pero sería mucho más sencillo si después de un día largo con el bebé es papá quien se encarga de dormilo no?

Trabajar en equipo, criar en equipo es la forma natural de hacerlo y es lo mejor para todos en casa

  • Tu estarás más descansada, disfrutarás más de tu maternidad y tu hogar. Pelearán menos por no decir casi nunca. Y estarán cada día más templados el uno del otro
  • El se sentirá útil y necesario en este proceso de crianza desde el incio, se sentirá así por que es así. Los NECESITAMOS. Compartirá más momentos con sus hijos y formará parte de su crianza de una forma activa
  • Para los dos, compartirán más tiempo juntos ya que al trabajar en equipo terminarán todo antes y tendrán más tiempo para estar juntos como pareja.
  • Para sus hijos, aprenderán desde pequeños que no existe una sola forma de hacer las cosas, que no hay verdades absolutas, que cada uno tiene su forma de ser y de hacer y que eso está bien.
  • Aprenderán desde el ejemplo a compartir las responsabilidades cuando sean adultos y formen su propio hogar
  • Y sobre todo pasarán tiempo con los dos, disfrutarán de la riqueza de ser criados por papá y mamá por igual, teniendo para siempre dos robles en quien apoyarse y que le dan estabilidad, amor y seguridad.

Así que chicas pongamos de nuestra parte y la próxima vez que nos quejemos que hacemos todo solas, paremos y pensemos si tal vez depende de nosotras dar el primer paso para que eso cambie.

La Tata Criando en Tribu, Criando en equipo.