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En la maternidad y crianza no existe Blogg grande ni chiquito.

Si tienes un blogg de maternidad y crianza este post es con todo mi amor y sinceridad para ti.

Quiero empezar por decir una verdad absoluta que todos debemos tener en mente siempre. No existe blogg grande ni chiquito. Desde el momento en que llegamos a una mamá, a una sola que nos lee, que está al otro lado de la pantalla con la que hemos creado una conexión, un vínculo, una relación.. desde ese momento no importa la cantidad de seguidores o me gusta o comentarios. Importa solo esa mamá, importa solo ese me gusta, importa solo ese comentario. Desde ese momento tu blog es importante no por números y estadísticas si no por lo que en verdad vale esa mamá al otro lado de la pantalla.

Sabiendo esto hay unos consejos que quiero darte por que a mi hace 4 años me hubiera encantado que cuando empezaba alguien me los diera a mi.

  1. RESPONSABILIDAD: Debemos ser  muy responsable con la información que compartimos. Todo lo que subimos en redes llega a una mamá que está buscando información. Que quiere aprender más. Por eso tenemos que estar seguras que toda la información que subimos es cierta, está sustentada y si son temas profesionales específicos (psicología, pediatría, psicomotricidad etc) hacer la consulta con especialistas que te avalen esa información. Siempre que compartimos nuestras experiencias debemos especificar eso, que son NUESTRAS experiencias, que que eso funcionara para nosotras no significa que funcione para todas.
  2. NO JUZGAR: No debemos JUZGAR NUNCA. No importa la línea de nuestro blog. NUNCA JAMÁS debemos juzgar. Estamos hablándoles a mamás y papás que están dando lo mejor de sí. No podemos juzgarlos por que hagan las cosas distinto a la línea de nuestra página. Un blog es un punto de encuentro. En un lugar virtual donde las mamás y papás quieren recibir información y compartir experiencias. Es un sitio al que van por que quieren sentirse acompañadas. Nosotros no sabemos que hay historia hay detrás de cada decisión. Por eso nunca debemos juzgar. Parte de nuestra misión es contener y apoyar.
  3. RESPETO:  Debemos saber que detrás de esa pantalla hay una mamá que entre todos los blogs eligió el nuestro. Nos eligió a nosotras para hacer esa pregunta que tal vez no se atreve a hacerla en su entorno. Nos eligió para compartir su historia por que hizo click con la nuestra. Nos eligió para mandar un mensaje de apoyo por que se siente identificada con nuestra forma de ser. Esa mamá merece nuestro amor y nuestro respeto, por que es por ella y para ella que escribimos. No debemos dejar nunca de contestar los inbox. No debemos olvidar jamás que es a ella a quien le escribimos.
  4. SER CONSECUENTE: Como influenciadores muchas veces recomendamos productos y servicios. No hablemos de  nada que no hayamos probado y en verdad nos encante. No recomendemos a otros padres productos que ustedes no usarían con sus hijos nunca. No recomendemos tampoco productos que no van alineados con el tipo de crianza o life style que promovemos en nuestros blogg. Seamos consecuentes.
  5.  HUMILDAD Y HONESTIDAD: Habrán veces que meteremos la pata, pidamos disculpas públicas. Seamos humildes y recordemos que tener un blogg no nos hace dueños de una verdad absoluta. No siempre a todos le gustará todo lo que digamos y está bien. Contestemos siempre con respeto y cariño. Seamos honestos y transparentes con nuestras opiniones y sentimientos, es ahí que logramos la conexión verdadera.
  6. ORIGINALIDAD: Creemos contenidos propios. Inspirarse está bien, pero hay una delgada línea que a veces se cruza sin querer. No copiemos contenido, generemos el propio, leamos mucho, nutranse, investiguen, conversen con otros padres. Abran los ojos, los ídos y el corazón hay infinitos temas sobre los cuales los padres necesitamos y queremos leer.
  7. SEAMOS TRIBU Por último lo más importante. Seamos comunidad, seamos Tribu. Apoyemonos entre nosotras. Trabajen en conjunto. Formen sus círculos, hagan redes, seamos un clan. Crecer en grupo, en comunidad es la mejor forma de crecer.

Recuerda siempre no existe blogg grande ni chiquito. Desde el momento en que llegamos a una mamá, a un papá tenemos una misión, una responsabilidad, donde al final del día te darás cuenta que es más lo que recibimos que lo que damos.

Tenemos un trabajo maravilloso, sea un hobby, un trabajo real o sea nuestra catarsis tenemos una hermosa misión. Acompañar, informar y compartir con madres y padres en el trabajo más hermoso, en la labor más importante, en la crianza de un mundo mejor, en conseguir ese futuro maravilloso con el que soñamos y que hoy está en nuestros brazos. Contenernos, apoyarnos, enseñar y aprender. Hemos creado un espacio para compartir, para ser comunidad, para ser Tribu y eso no se mide por likes, eso solo se mide con el corazón.

-La Tata, Criando en Tribu

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Una mañana cualquiera.

Me despierta mi alarma a las 6am. La apago rápidamente, antes que el hijito menor que duerme a mi lado se despierte. Me quedo en la cama unos segundos, minutos, tratando de robarle algo de descanso al día. Pero sé que tengo que moverme. Me levanto y verifico que el hijito mayor también siga dormido en su cuarto. Luego, lo más callada que puedo, tomo mi ducha. Me gustaría que dure al menos 10 minutos, pero es breve. Salgo del baño e intento ser tan sigilosa como un ninja. No importa, el hijito menor empieza a hacer ruiditos. Empieza el día

Antes de que estalle el llanto, lo cargo y le doy los buenos días. Sonríe. Lo pongo en la cama mientras me visto y entonces escucho “Mamá… mamá”. El hijito mayor me llama.

Me visto rápidamente. La blusa bonita no, un polo viejo hasta después de dar de lactar. Voy a ver al hijo mayor, beso su linda sonrisa y lo saco de la cuna. “Tu pañal está bien lleno, mejor te lo cambio”, le digo. Todavía no logramos que deje el pañal de la noche. Al menos no hubo accidentes. De una vez le pongo su ropa para el nido. Rápidamente regreso a mi cuarto para cargar al otro hijito. Es su turno de cambiar el pañal y ponerse guapo. Los minutos avanzan. El mayor hace la inevitable pregunta. “Papá está de viaje mi amor, regresa en unos días”, le respondo. No me cambia mucho la vida. Papá empezó a dar clases este ciclo y dos veces por semana se va a las 6:30 am. De hecho, esos días tengo que levantarme aún más temprano, si no, me gana la ducha.

Pongo al menor en el coche y lo llevo a la cocina conmigo. El mayor ha pedido ver Masha. Normalmente hace el desayuno conmigo, pero hoy no hay tiempo para “sus tiempos”, todo debe ser rápido, así que lo dejo. Poner la fruta en la licuadora, preparar los huevos, calentar la leche, tostar el pan. Hoy la lonchera será yogurt, cereal y fruta. Hoy no hay tiempo para ser más creativa, pero sigo cumpliendo las recomendaciones de la nutricionista bloguera a quien sigo fielmente. El hijito menor me mira, babea, empieza a quejarse. Licuar el jugo, servir los huevos, servir el pan y la leche. Llamar al hijito a la mesa. Dios es grande, obedece a la primera. El menor sigue quejándose. Hora de la teta.

El mayor come, mientras yo doy de lactar. Los minutos pasan. Cambio de teta. Chequeo el face y el correo en el cel. El mayor termina. Felizmente ya aprendió a bajar solo de su silla. Empieza a saltar. Es un bello. De pronto, lo inevitable. “Mamá, popó”. Me paró y suavemente retiro al menor de la teta y lo pongo en el coche. Vamos al baño. “Avísame cuando termines”, le digo. Chequeo al menor que no está feliz para nada. “Ya vengo mi amor, sólo un ratito”. Limpio al mayor. Lo convenzo de lavarse las manos conmigo. El menor empieza a llorar. Los minutos pasan. Me caliento mi leche y me preparo un pan con queso. El menor llora desesperadamente. “Hijito, un ratito, tengo que comer algo por favor”.  Tocan la puerta, es la nana. Gracias Universo. Mari carga al menor mientras termino de preparar mi pan. Me siento a terminar de dar de lactar mientras como. ¿Cómo era la vida cuando podía comer tranquila y sin apuros? Tocan la puerta, es mi mamá. “¿Qué haría sin ti?”, pienso. Le pido a Mari que le lave los dientes al mayor y lo abrigue para salir. “No quiero ir al nido”. Por supuesto. Ya va a empezar el llanto. “¿No quieres que mamá te lleve en su bici?” le pregunto. “¡¡Sí!!” es su respuesta. Punto para mamá.

El menor termina su teta. Me lavo los dientes. Me pongo la blusa bonita. Me peino. ¿Para qué me esfuerzo con este pelo? A veces no lo sé. Me abrigo. Busco los cascos, le pongo el azul al mayor. El rojo es para mí. “Mamá, ese es el casco de papá”. No, era mi casco, hasta que él empezó a llevarte al nido, pero las cosas cambian. Nos despedimos. Bajamos al sótano. Mi bici está entre otras dos. Dejo las loncheras en el piso y la saco de ahí. Me doy cuenta que las dos loncheras no entran en la canasta. Sólo el cuaderno, la muda de ropa y la lonchera del mayor caben. Mi lonchera la pongo en el manubrio de la bici. “Tengo que empezar a usar una mochila”, pienso. El vigilante nos abre la reja. Salimos veo la calle todavía un poco húmeda y dos carros estacionados en la ciclovía. Ni modo, iremos despacito por la vereda. Lo siento peatones, pero tengan piedad, es la primera vez que llevo al hijito en bici al nido.

Empiezo a pedalear y tardo unos segundos en agarrar el equilibrio. Lo consigo y respiro de alivio. Llegamos a la esquina y tenemos que esperar, hay muchos carros. Pasan los segundos, que se sienten minutos y finalmente un taxi nos cede el paso. Cruzamos y no tengo mucho espacio para maniobrar. Freno en seco y me acomodo. “Mamá, casi se cae la bici”. Sonrío. “Casi, pero no se cayó. ¿Te asustaste?” “No mucho, sólo un poquito”. Hermoso, todavía no has aprendido a mentir y ojalá nunca aprendieras. Seguimos y ya empiezo a dominar el nuevo equilibrio. Me meto a una calle paralela para evitar los autos. Ya estamos sólo a una cuadra. “Mamá, más rápido”. Sonrío de nuevo. “Hijito no puedo ir más rápido”. “¿Sólo papá? ¿Sólo papá va más rápido?” “Sí, sólo papá. Él es más grande” “Sí, él comió toda la comida”. Me río. Después de todo, es lo que decimos para tratar de animarlo a comer más. Funciona más o menos, pero siempre me recuerda que papá alcanza el techo y mamá no.

Llegamos al nido. A tiempo. La dueña me dice que me veo muy bien. Que parezco la hermana mayor y no la mamá. Debe ser el mejor cumplido que he recibido en  casi tres años. Besos y adiós. Subo a la bici y me enrumbo al trabajo. Ahora si puedo ir más rápido. He dejado 12 kilos y también el miedo de caer con el hijito. Avanzo rápido y llego a la oficina. Me estaciono en el sótano 3B. ¿Cuándo harán estacionamientos para bicis arriba? Subo al piso 2. Abro la puerta y saludo. Miro mi reloj: 8:33 am. Llegué a tiempo. Lo logré. Sonrío.

Dejo de sonreír. 8:33 y siento que acabo de correr una maratón. 8:33 y ya estoy cansada. 8:33 y todavía falta tanto. Yo sólo quiero dormir. 10 horas seguidas. Exagerada. Dormir 5 horas seguidas ya sería maravilloso. Bañarme por 20 minutos sería el cielo. Extraño ser sólo dos y dormir hasta tarde el fin de semana. Ir al cine y salir a cenar más seguido (por no decir casi todas las semanas). Extraño comer como la gente normal y no parando para dar de comer, para dar la teta o comer en 5 minutos antes que me interrumpan.

¿Cómo me metí en este lío? A veces no lo recuerdo. Pero pasan las horas y regreso a casa. Ni bien abro la puerta, escucho sus pasitos corriendo. “Mami, mami”. Bracitos en mi cuello. Y al entrar veo esa otra carita. Me mira con felicidad y desesperación al mismo tiempo. Su cuerpo se abalanza a la teta. Lo amamanto. Y entonces recuerdo. Y soy feliz.

Carmen Noriega.

Historias de maternidad :Nunca dejes de luchar por tus sueños <3 La historia de M

Mi historia de maternidad empezó en el 2009, cuando decidimos con mi esposo después de 2 años de matrimonio ser papás. Fuimos a una clínica para que me hagan una revisión y que “todo esté ok” y allí nos explicaron que salir embarazados no era tan fácil, que solo un 20% de probabilidades de éxito en cada ciclo y que habían muchos factores, pero que como con nosotros estábamos ok seguimos adelante y a intentarlo.

A los 6 meses quedé embarazada. Me acuerdo clarito de ese día, no me vino la regla (yo que siempre había sido puntualísima) y lo supe. Salí del baño con el palito con una 2 líneas, tenues, pero líneas al fin, y saltamos mi esposo y yo gritando “vamos a ser papás, vamos a ser papás!”. Me saqué un examen de sangre, los números del HCG eran bajitos (no sabía qué significaba) y fui al doctor. Vio los números, me preguntó la fecha de última regla, me revisó, no vio nada y me dijo que de repente aún estaba muy chiquito…pero algo no le cuadraba. A los días empecé a sangrar. Fue mi primera pérdida.

Lloré mucho, pero el doctor me dijo que era usual, que no había nada malo y que lo volviera a intentar en 6 meses. Lo volvimos a intentar a los 6 meses y 1 día. Y quedé embarazada, al toque. Ya no saltamos de alegría, solo nos miramos con alegría, pero con miedo. Y de nuevo, el examen de sangre, los resultados bajitos y a la semana empecé a sangrar nuevamente. Otra vez lo perdí…no entendíamos nada y la tristeza nos empezaba a invadir.

Cambiamos de doctor, sabíamos que había un problema, averiguamos con una especialista en fertilidad, que nos pidió varios exámenes. No había nada raro en los exámenes genéticos, ni de hormonas, ni en el espermatograma, ni nada físico, todo bien. Nos hicimos dos tratamientos de inseminación artificial y los dos fallaron…no salí embarazada. La doctora quería seguir intentando, pero nosotros dudamos y cambiamos otra vez de médicos.

Me traté con 2 médicos en paralelo (la más noica jaja), nos hicieron más exámenes y todo salía bien. Ambos nos dijeron, inténtelo de nuevo. Y de nuevo salí embarazada. Fui donde el doctor con el que había conectado más, con mi examen de sangre que decía que estaba embarazada. Me miró y me dijo “estos resultados no están bien, no cuadran con el tiempo que deberías tener” y dicho y hecho, a los días empecé a sangrar nuevamente. Mi tercera pérdida.

Pero este doctor me dijo, no te preocupes, hay esperanzas. Lo vamos a conseguir y me hicieron más exámenes. Unos experimentales que tienen que ver con tu compatibilidad genética con la de tu pareja. Unos exámenes costosos y que en ese momento mandaban a Colombia para su análisis. Y lo encontraron: ustedes dos no son compatibles, nos dijeron. Para que un embarazo sea viable la compatibilidad debe ser 35% y ustedes tienen 12%. Era como si mi cuerpo atacara al embrión porque reconocía que habían genes que no eran los míos. Me hicieron un tratamiento rarísimo usando la sangre de mi esposo, tratándola e inyectándomela en los brazos. Y después de 6 meses más, por fin éramos compatibles. Y nos pidieron intentar nuevamente.

Intentamos y al mes ya estábamos embarazados. Me vio el doctor y aún no se veía nada. Todavía es muy poco tiempo, ven en 2 semanas. A la semana empecé a sangrar un poco. Me mandaron a mi cama y me revisó a las 2 semanas. Era un embarazo ectópico, pero ahí estaba el latido que siempre había querido escuchar. Fuerte y claro, pero que no podía seguir. Me dijeron que tenían que inyectar algo para sacar el embrión y que se perdiera solo. Que era peligroso para mi vida.

Nunca he llorado tanto como esa vez. No podía creer que estuviera haciéndole eso al bebé que había querido tener durante casi 3 años. Después de las inyecciones, me revisaron nuevamente y su corazón seguía latiendo, me tenían que operar. Me operaron y salvaron la trompa donde se había alojado mi pequeño. Me dijeron que esperara 3 meses más porque las medicinas eran fuertes y que volviéramos a conversar.

Estaba en la tristeza absoluta y no ayudaban nada los comentarios de que ya tenemos 5 años de casados, que para cuándo, que me relaje, que tal vez son con buena intención, pero cómo duelen cuando la persona que lo dice no sabe qué pasa. Busqué un psicólogo para que me ayudara a procesar lo que ya no podía hablar con mi esposo ni con nadie. Pero no estaba dispuesta a renunciar a mi sueño. Pasé mi etapa de duelo y mi esposo y yo nos fuimos de viaje para relajarnos…ese fue el último viaje que tuvimos solos J

Cuando regresé ya con más paz, conversé con mi doctor e intentamos una fertilización in vitro. Quedaron dos embriones sanos y perfectos (un niño y una niña) que me implantaron un 1 de mayo de 2012. Ya no celebramos ese día como el día del trabajo sino como el día de la celulita. Se implantó solo uno, mi niña arcoíris, la que vino después de la tormenta. El día que nos dijeron que estábamos embarazados fue increíble y por fin sentimos que lo habíamos logrado. Y aunque fue un embarazo fácil al inicio tuvo muchas complicaciones al final. Fue un embarazo lleno de miedos, de idas al doctor casi que para que me dijera que todo iba a estar bien…y por supuesto no le contamos a nadie hasta que tuve 4 meses y ya no había forma de esconder la panza.

Mi niña nació prematura y sin aviso, un mes antes de que la fecha probable de parto pero sana. Fue el mejor día de mi vida, con una mezcla de emociones increíble…pasé por el miedo y por el llanto y finalmente por la felicidad completa.

Después tuve 1 niña más, ya con un embarazo más sencillo. Mis hijas tienen ya 4 años y 1 año. Ellas son felices y nosotros también. Mi mensaje es que siempre hay esperanzas, hay que buscarlas, pelearlas, buscar ayuda y ser fuertes. La infertilidad es dolorosa, a veces un camino largo, pero es un aprendizaje del que, estoy segura, sales más fuerte!

Espero que mi historia le sirva a alguien.

Un abrazo

M (de mamá)

Historias de Maternidad: La Mamá Guerrera

A veces la maternidad es más difícil de lo que nos podemos imaginar, sobre todo si eres joven, estás sola y tienes problemas de salud. Hay que ser muy fuerte y valiente para salir adelante. Valeria nos cuenta su historia, comparte con nosotros su vida para acompañarnos, para ser ejemplo, para ser Tribu. Valeria eres realmente una inspiración.
“Hace 7 años, cuándo tan sólo tenía 17 años, supe que estaba embarazada, siii tal vez las palabras de muchos fue: ya te malograste la vida, ahora pues.. Sabrás lo que es bueno, y mil cosas más.. Desde aquel primer día que supe que había vida dentro de mi.. Decidí que a pesar de todo y todos mi bebé estaría conmigo.. Fue un embarazo muy fastidioso, náuseas, mareos, antojos siempre a las 3 am, mal humor, no soportaba el transporte público, veía o escuchaba ciertos nombres de comidas y me venía en vómitos!! Jajajajajaja  no te voy a negar que moría por que fuera un niño.. Pero el día que nos dijeron.. Será niña.. Mi corazón latió a mil y no dejaba de soñar con el día de su llegada! Ella estaba programada para 20 de noviembre pero llegó por medio de una cesárea a iluminar con su sonrisa un 14 de noviembre! Era mi niña, la que tanto soñé, más hermosa de lo que había pensado, tal vez no sabía como tenerla en brazos, tuve mucho apoyo, y a los pocos días que ya se le había caído el cordón ya sabía bañarla a la perfección!!
Mi vida como madre estaba siendo maravillosa, aprendiendo día con día.. Por cosas de la vida (por así decirlo) cuando ella tenía 3 años, su papá y yo nos separamos.
6 meses después de esta separación un día cualquiera (recuerdo perfectamente que era un viernes) me di una ducha, salí a comer algo, y regresé, me fui a dormir como todas las noches.. Pero algo andaba mal.. Sentía un dolor en el lado izquierdo, no le tomé importancia y traté de buscar una mejor posición.. Pero nada.. Pasaban las horas y el dolor aumentaba, hasta que a las 6 am no soporté más y me fui al baño, me revisé todo y no daba con el dolor! Decidí levantarme la parte superior de la pijama y mi sorpresa fue grande! Tenía el seno izquierdo 3 veces más grande que el derecho, estaba rojo, como si me hubiera dado insolación.. Me Asusté mucho, y fui donde una tía a enseñarle lo que pasaba, cuándo me vio me dijo Dios! Tienes que decirle a tu papá para que te lleve a emergencias!! Y fue así.. Toqué con miedo y vergüenza la puerta del cuarto de mi papá.. Y en media lengua traté de explicarle lo que pasaba, nos alistamos y nos fuimos al hospital. Me hicieron los exámenes correspondientes. Al salir los resultados, me hicieron una sola pregunta: alguien de tu familia con cáncer de mama? Y mi silencio y fue largo.. Ya que si, en mi familia hay muchos casos de cáncer.. El Dr sólo me dijo lo siento.. Es un tumor, por el tamaño tendremos que quitarte el seno izquierdo y si deseas y tienes las posibilidades colocarte una prótesis. Ese día fui la más cobarde y egoísta del mundo. No podía aceptar que a mis 21 años me quitaran el seno. Y mi respuesta fue, no me opero, si me tengo que morir, moriré completa, no mutilada!
Mi hija con 3 años me dijo: mamá no entiendo que pasa, pero tranquila, tú eres fuerte y yo te cuido. Luego de sus palabras comprendí que ella me necesitaba y con o sin un seno, ella amaba y necesitaba a su madre.
No aceptaba la idea de perder un seno, y decidí buscar una segunda opinión médica. Recuerdo fui muy nerviosa, y decidí pagar por un paquete completo que incluía hasta papanicolao!! Entré y el Dr desde que me dijo Hola, bienvenida me dio toda la confianza del mundo y mucha tranquilidad! Me revisó, le conté el caso de mi seno, me revisó y me dijo perfecto, te hago una biopsia y mañana decidimos que hacer, y así fue. Luego siguieron los demás exámenes y estos incluían ecografía de ganglios y tiroides. Y el Dr dijo uyyyyyy!!  Veo una bolita aquiiii.. Y me dije que era un tumor de tiroides.. Y que también me haría una biopsia pero esta tomaría unos días más y que no me daba resultados si no iba acompañada de un familiar o alguien de confianza.. Al día siguientes regresé por el resultado de la biopsia del seno y las noticias eran fenomenales!! Era sólo un fibroadenoma que seria operado en tan sólo 15 a 20 min y no perdería mi seno!! Me dijo lista?? Hoy mismo operamos!! Y entré con toda la confianza del mundo! No voy a negar que la anestesia local en el seno dolió horrible!! Pero al sacarme ese bendito tumor todo pasó! Era más grande de lo que el Dr y yo pensábamos!! Pero ahí estaba listo para ser enviado a patología! Me cerraron la herida, me dio una receta, unas indicaciones y a casa.. No voy a dejar de lado que saliendo de ahí me fui con mi mami y mi gorda a comer carapulcra con sopa seca.. Y repetí jajajajaja (muy cierta la frase de.. Enfermo que come no muere)
Pero todo no acababa ahí. Había que recoger los resultados de la biopsia del tumor de tiroides.. Fui un sábado con mi papá.. Y la noticia fue contundente.. Tienes cáncer de tiroides.. Hay que operar y realizar quimioterapias y radioterapias.. Todo se me vino encima.. Pero volví a recordar las palabras de mi pequeña.. Gracias a Dios pude atenderme en neoplásicas. Fueron meses largos de espera para los exámenes de ley.. Octubre exactamente.. Y Dios lo quiso así por mi fe y la de mi padre al Sr de los Milagros (tenemos la bendición de que mi padre es cargador) recuerdo que no le pedí que me sanara.. Le pedí fuerzas, que me ayude a luchar por mi, por mi padre, por mi hija, que sabía que no era mi momento y que me ayudaría en esta batalla! Con el favor de Dios realicé mis exámenes, y con mucha suerte conseguí cupo para el 9 de enero.. Siiii ese día me iban a operar.. Ya tenía las indicaciones y todo para ese día.. Mi pequeña se fue de “vacaciones” donde papá.. Y como si supiera lo que pasaba me dijo.. Dale ma! Aquí te espero ya? Te quiero.. No lo olvides…
Todo iba bien.. La enfermera a mi cuidado se llamba como mi hija.. Y sabía que era ella quien cuidaría de mi.. Entré tranquila a sala, y mientras la anestesia hacia efecto, rezaba al divino niño Jesús, y lo vi, sonriendo frente a mi y abrazándome. Luego desperté entubada, en sala de recuperación, y de pronto la máquina empezó a sonar.. Y escuchaba los gritos de las enfermeras diciendo: ayudaaaaa!! Se vaaaaa, se nos vaaaa.. Entré en pánico y me dije no hija.. Hoy mamá no se va.. Ese mismo día me dieron de alta a las 6 pm! Y yo moría por comer anticuchos!! Pero noooo mi dieta era gelatina líquida, puré sin leche y caldo de pollo.. Por 2 semanas!!! Los días pasaron rápido, llegó el día que me retiraron los puntos y la depresión llegó.. Todo mundo que me veía con mi parche en el cuello me miraba como un bicho.. Me miraban y murmuraban.. O en el micro, nadie quería sentarse a mi lado, no quería salir a ningún lado, odiaba las miradas de todos!! Pero felizmente todo pasó rápido..
Llegó el día del temido resultado de patología para programar quimioterapias y radioterapias.. Entré muriendo de miedo y fue ahí que me dicen.. Hijos?? Y yo siii una de 4 años Dr!! Me dijo perfecto, ya que después de haberte quitado la tiroides en su totalidad será muy difícil que tengas más hijos..
Tiempo después recibo la noticia de que alguien estaba en camino!! No podía creerlo!! Pero a las pocas semanas, un fuerte dolor abdominal me llevó al hospital. Fui diagnosticada con embarazo ectópico! Me negaba a creerlo.. Le pedí a su papá que no firmara la autorización porque sabía que no era así.. Me hicieron la ecografía y efectivamente, era ectópico. Pero un Dr me tomó de la mano y me dijo: vamos a darle una oportunidad de vida a tu bebé.. Al día siguiente en la visita médica me pedían una ecografía, para ser enviada ya a quirófano, y fue entonces que ella estaba en mi útero, moviéndose a mil y con su corazón con un fuerte latido. No pude evitar llorar al escuchar.. Felicidades tu bebé está más vivo que nunca!
Pasamos un embarazo difícil, me extrajeron una muela de juicio.. Dolor de oídio.. Y una madrugada.. Apendicitis.. Siiii apendicitis con 30 semanas!! No podía con el dolor, y todo se complicaba, era ella o yo! Tal vez a media operación me tenían que hacer una cesárea, y Ale apenas tenía 1.200 kg de peso! Mi miedo era grande!! Pero salimos victoriosas y mi embarazo siguió! Ella estaba programada para el 15 de octubre, pero empecé con dolores un 23 de setiembre! Así que un 24 de setiembre, llegó!! Fuerte y sana!! A completar mi felicidad!!
Hoy mi hija mayor tiene 6 años y la menor a pocos meses de los 2, con el segundo embarazo que pasé en cama casi todooooo el tiempo, empezó el arte x el tejido, y pues ahora a mis casi 25 años, tengo una pequeña marca ofreciendo tejidos a crochet, voy creciendo día con día, por mi, por mis hijas. Si soy madre soltera. Pero estoy orgullosa de todo lo vivido y logrado. Donde estoy y quién soy.. Porque nada me fue fácil ni gratis y le agradezco a la vida por todo, bueno y malo.
Porque descubrí que soy y siempre seré… La mamá guerrera! “
Espero que la historia de Valeria las haya inspirado, iluminado y dado esas fuerzas que tanto necesitamos durante la maternidad.
Si te animas a desahogarte, a compartir, a dejarlo ir, a iluminar a otro madre, o contar tu historia por que te hace feliz escríbeme al mail latata.criandoentribu@gmail.com
Tengan un día feliz y lleno de amor
La Tata, Criando en Tribu