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COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?

COLECHO ¿HASTA CUÁNDO?
Hasta que siga funcionando para nuestra familia. Quiero comenzar por decir que los seres humanos estamos programados para dormir en camada. Esta en nuestro ADN dormir todos juntos en un mismo lecho no solo de niños si no hasta adultos. Es así como funciona nuestro instinto, pero la vida cambia, la sociedad cambia, los espacios, los horarios y los tiempos nos llevan a tener que aprender a dormir solos…. pero no por mucho tiempo solo hasta ese momento en que encontramos a esa persona con quien queremos compartir (literalmente) nuestros sueños.
Si nosotros de adultos encontramos la felicidad en dormir acompañados (no todos , pero si la gran mayoría) por que no iría un pequeño a ser feliz durmiendo junto a las personas que más ama en el mundo…
Yo coleché, colecho y seguiré colechando. Amo el colecho.
Hace 13 años cuando nació mi hija mayor no conocía el término y sin embargo durmió con nosotros hasta casi los 3 años, momento en el cual se enamoró de una cama alta en Ikea y nos cambio sin dudarlo por su independencia.
Hace 10 años, cuando nació mi segundo hijo aún no conocía el término y menos aún sus beneficios. Sólo sabía que necesitábamos una cama más grande por si la hermana mayor quería volver al cuarto cuando viera al pequeño en nuestra cama. (Cosa que pasó, pero no duró mucho tiempo). Mi segundo no tuvo interés en camas altas ni bajas, ni mucho menos en ser independiente. No al menos a la hora de dormir. Así que esos casi  3 años duraron más de 5  con sus idas y venidas , sus vueltas y revueltas, y sus respectivos bailes de cama nocturnos.
No existía el término, no estaba de moda, no conocía los beneficios, sin embargo no era para nosotros una preocupación que no quisiera dormir solo. Entendíamos por alguna razón sin habernos documentado previamente que eso era lo que nuestro hijo necesitaba. Que no todos los niños son iguales, que dormir con nosotros no lo volvía un sobreprotegido o dependiente. Simplemente lo necesitaba. Cuando tenía 2 años y poco  cambiamos de casa, de barrio, de país, de continente. Dormir con nosotros, nuestro calor, nuestra piel eran el único hogar que permanecía igual para el  y lo supimos comprender.
Poco a poco se dejo de pasar, poco a poco se durmió la noche entera sin despertarse y pedirme que me pasé , poco a poco dormir con nosotros se volvió un vacilón para ver pelis el fin de semana. Poco a poco dejo de ser una necesidad y voló.
Hoy vamos 2 años 4 meses, está vez si colechando, conociendo el término, conociendo los beneficios, sabiendo las reglas, los tips los si y los no. ¿Y sabes qué? Se siente igual a cuando simplemente dormían conmigo. Por que el colecho SIEMPRE, SIEMPRE ha existido.
¿Es cómodo? No. ¿Es rico? Delicioso. La verdad es irónico, pero duermo mejor cuando me empujan, me destapan, se trapan a mi almohada o me dejan en la esquinita. Es verdad. Duermo mejor que cuando están en su cama y eso me hace pensar… Si los seres humanos estamos programados desde el adn a dormir en camada, ¿Estaremos entonces programados a dormir así , con un codo atravesado, una nuquita sudada cerquita, un cahorro atravesado por encima? Puede ser. Puede ser que hayamos aprendido social y culturalmente a vencer la soledad , el frio y el miedo a dormir solos y lo hayamos convertido en el placer máximo de la cama para ti solo (por más que prefiero dormir con ellos.. si si.. añoro esos momentos) Quien sabe.. tal vez así sea.
Lo cierto es que con la pequeña decidí (como tantas de las cosas que decidí respecto a su crianza luego de mucha investigación y que luego no se dan..) que colecharíamos hasta los 2 años mientras hubiera teta. Por que creanme cuando les digo que el colecho es es el mejor amigo de la lactancia.  La teta se fue antes, al año y medio. Y seguimos colechando… los 2 años pasaron hace 4 meses y seguimos colechando.
¿Hasta cuando vamos a colechar? ¿Hasta que ella lo necesite? No. Esta vez no.  Esta vez , después de 3 cachorros, leyendo mucho, escuchando más , aprendiendo en el camino, he logrado conectar con el yo primitivo y he entendido que el colecho no solo lo necesita ella, el colecho también lo necesito yo , lo necesitamos nosotros.

Esta vez vamos a colechar hasta que ella nos deje.

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Una mañana cualquiera.

Me despierta mi alarma a las 6am. La apago rápidamente, antes que el hijito menor que duerme a mi lado se despierte. Me quedo en la cama unos segundos, minutos, tratando de robarle algo de descanso al día. Pero sé que tengo que moverme. Me levanto y verifico que el hijito mayor también siga dormido en su cuarto. Luego, lo más callada que puedo, tomo mi ducha. Me gustaría que dure al menos 10 minutos, pero es breve. Salgo del baño e intento ser tan sigilosa como un ninja. No importa, el hijito menor empieza a hacer ruiditos. Empieza el día

Antes de que estalle el llanto, lo cargo y le doy los buenos días. Sonríe. Lo pongo en la cama mientras me visto y entonces escucho “Mamá… mamá”. El hijito mayor me llama.

Me visto rápidamente. La blusa bonita no, un polo viejo hasta después de dar de lactar. Voy a ver al hijo mayor, beso su linda sonrisa y lo saco de la cuna. “Tu pañal está bien lleno, mejor te lo cambio”, le digo. Todavía no logramos que deje el pañal de la noche. Al menos no hubo accidentes. De una vez le pongo su ropa para el nido. Rápidamente regreso a mi cuarto para cargar al otro hijito. Es su turno de cambiar el pañal y ponerse guapo. Los minutos avanzan. El mayor hace la inevitable pregunta. “Papá está de viaje mi amor, regresa en unos días”, le respondo. No me cambia mucho la vida. Papá empezó a dar clases este ciclo y dos veces por semana se va a las 6:30 am. De hecho, esos días tengo que levantarme aún más temprano, si no, me gana la ducha.

Pongo al menor en el coche y lo llevo a la cocina conmigo. El mayor ha pedido ver Masha. Normalmente hace el desayuno conmigo, pero hoy no hay tiempo para “sus tiempos”, todo debe ser rápido, así que lo dejo. Poner la fruta en la licuadora, preparar los huevos, calentar la leche, tostar el pan. Hoy la lonchera será yogurt, cereal y fruta. Hoy no hay tiempo para ser más creativa, pero sigo cumpliendo las recomendaciones de la nutricionista bloguera a quien sigo fielmente. El hijito menor me mira, babea, empieza a quejarse. Licuar el jugo, servir los huevos, servir el pan y la leche. Llamar al hijito a la mesa. Dios es grande, obedece a la primera. El menor sigue quejándose. Hora de la teta.

El mayor come, mientras yo doy de lactar. Los minutos pasan. Cambio de teta. Chequeo el face y el correo en el cel. El mayor termina. Felizmente ya aprendió a bajar solo de su silla. Empieza a saltar. Es un bello. De pronto, lo inevitable. “Mamá, popó”. Me paró y suavemente retiro al menor de la teta y lo pongo en el coche. Vamos al baño. “Avísame cuando termines”, le digo. Chequeo al menor que no está feliz para nada. “Ya vengo mi amor, sólo un ratito”. Limpio al mayor. Lo convenzo de lavarse las manos conmigo. El menor empieza a llorar. Los minutos pasan. Me caliento mi leche y me preparo un pan con queso. El menor llora desesperadamente. “Hijito, un ratito, tengo que comer algo por favor”.  Tocan la puerta, es la nana. Gracias Universo. Mari carga al menor mientras termino de preparar mi pan. Me siento a terminar de dar de lactar mientras como. ¿Cómo era la vida cuando podía comer tranquila y sin apuros? Tocan la puerta, es mi mamá. “¿Qué haría sin ti?”, pienso. Le pido a Mari que le lave los dientes al mayor y lo abrigue para salir. “No quiero ir al nido”. Por supuesto. Ya va a empezar el llanto. “¿No quieres que mamá te lleve en su bici?” le pregunto. “¡¡Sí!!” es su respuesta. Punto para mamá.

El menor termina su teta. Me lavo los dientes. Me pongo la blusa bonita. Me peino. ¿Para qué me esfuerzo con este pelo? A veces no lo sé. Me abrigo. Busco los cascos, le pongo el azul al mayor. El rojo es para mí. “Mamá, ese es el casco de papá”. No, era mi casco, hasta que él empezó a llevarte al nido, pero las cosas cambian. Nos despedimos. Bajamos al sótano. Mi bici está entre otras dos. Dejo las loncheras en el piso y la saco de ahí. Me doy cuenta que las dos loncheras no entran en la canasta. Sólo el cuaderno, la muda de ropa y la lonchera del mayor caben. Mi lonchera la pongo en el manubrio de la bici. “Tengo que empezar a usar una mochila”, pienso. El vigilante nos abre la reja. Salimos veo la calle todavía un poco húmeda y dos carros estacionados en la ciclovía. Ni modo, iremos despacito por la vereda. Lo siento peatones, pero tengan piedad, es la primera vez que llevo al hijito en bici al nido.

Empiezo a pedalear y tardo unos segundos en agarrar el equilibrio. Lo consigo y respiro de alivio. Llegamos a la esquina y tenemos que esperar, hay muchos carros. Pasan los segundos, que se sienten minutos y finalmente un taxi nos cede el paso. Cruzamos y no tengo mucho espacio para maniobrar. Freno en seco y me acomodo. “Mamá, casi se cae la bici”. Sonrío. “Casi, pero no se cayó. ¿Te asustaste?” “No mucho, sólo un poquito”. Hermoso, todavía no has aprendido a mentir y ojalá nunca aprendieras. Seguimos y ya empiezo a dominar el nuevo equilibrio. Me meto a una calle paralela para evitar los autos. Ya estamos sólo a una cuadra. “Mamá, más rápido”. Sonrío de nuevo. “Hijito no puedo ir más rápido”. “¿Sólo papá? ¿Sólo papá va más rápido?” “Sí, sólo papá. Él es más grande” “Sí, él comió toda la comida”. Me río. Después de todo, es lo que decimos para tratar de animarlo a comer más. Funciona más o menos, pero siempre me recuerda que papá alcanza el techo y mamá no.

Llegamos al nido. A tiempo. La dueña me dice que me veo muy bien. Que parezco la hermana mayor y no la mamá. Debe ser el mejor cumplido que he recibido en  casi tres años. Besos y adiós. Subo a la bici y me enrumbo al trabajo. Ahora si puedo ir más rápido. He dejado 12 kilos y también el miedo de caer con el hijito. Avanzo rápido y llego a la oficina. Me estaciono en el sótano 3B. ¿Cuándo harán estacionamientos para bicis arriba? Subo al piso 2. Abro la puerta y saludo. Miro mi reloj: 8:33 am. Llegué a tiempo. Lo logré. Sonrío.

Dejo de sonreír. 8:33 y siento que acabo de correr una maratón. 8:33 y ya estoy cansada. 8:33 y todavía falta tanto. Yo sólo quiero dormir. 10 horas seguidas. Exagerada. Dormir 5 horas seguidas ya sería maravilloso. Bañarme por 20 minutos sería el cielo. Extraño ser sólo dos y dormir hasta tarde el fin de semana. Ir al cine y salir a cenar más seguido (por no decir casi todas las semanas). Extraño comer como la gente normal y no parando para dar de comer, para dar la teta o comer en 5 minutos antes que me interrumpan.

¿Cómo me metí en este lío? A veces no lo recuerdo. Pero pasan las horas y regreso a casa. Ni bien abro la puerta, escucho sus pasitos corriendo. “Mami, mami”. Bracitos en mi cuello. Y al entrar veo esa otra carita. Me mira con felicidad y desesperación al mismo tiempo. Su cuerpo se abalanza a la teta. Lo amamanto. Y entonces recuerdo. Y soy feliz.

Carmen Noriega.

Historias de maternidad :Nunca dejes de luchar por tus sueños <3 La historia de M

Mi historia de maternidad empezó en el 2009, cuando decidimos con mi esposo después de 2 años de matrimonio ser papás. Fuimos a una clínica para que me hagan una revisión y que “todo esté ok” y allí nos explicaron que salir embarazados no era tan fácil, que solo un 20% de probabilidades de éxito en cada ciclo y que habían muchos factores, pero que como con nosotros estábamos ok seguimos adelante y a intentarlo.

A los 6 meses quedé embarazada. Me acuerdo clarito de ese día, no me vino la regla (yo que siempre había sido puntualísima) y lo supe. Salí del baño con el palito con una 2 líneas, tenues, pero líneas al fin, y saltamos mi esposo y yo gritando “vamos a ser papás, vamos a ser papás!”. Me saqué un examen de sangre, los números del HCG eran bajitos (no sabía qué significaba) y fui al doctor. Vio los números, me preguntó la fecha de última regla, me revisó, no vio nada y me dijo que de repente aún estaba muy chiquito…pero algo no le cuadraba. A los días empecé a sangrar. Fue mi primera pérdida.

Lloré mucho, pero el doctor me dijo que era usual, que no había nada malo y que lo volviera a intentar en 6 meses. Lo volvimos a intentar a los 6 meses y 1 día. Y quedé embarazada, al toque. Ya no saltamos de alegría, solo nos miramos con alegría, pero con miedo. Y de nuevo, el examen de sangre, los resultados bajitos y a la semana empecé a sangrar nuevamente. Otra vez lo perdí…no entendíamos nada y la tristeza nos empezaba a invadir.

Cambiamos de doctor, sabíamos que había un problema, averiguamos con una especialista en fertilidad, que nos pidió varios exámenes. No había nada raro en los exámenes genéticos, ni de hormonas, ni en el espermatograma, ni nada físico, todo bien. Nos hicimos dos tratamientos de inseminación artificial y los dos fallaron…no salí embarazada. La doctora quería seguir intentando, pero nosotros dudamos y cambiamos otra vez de médicos.

Me traté con 2 médicos en paralelo (la más noica jaja), nos hicieron más exámenes y todo salía bien. Ambos nos dijeron, inténtelo de nuevo. Y de nuevo salí embarazada. Fui donde el doctor con el que había conectado más, con mi examen de sangre que decía que estaba embarazada. Me miró y me dijo “estos resultados no están bien, no cuadran con el tiempo que deberías tener” y dicho y hecho, a los días empecé a sangrar nuevamente. Mi tercera pérdida.

Pero este doctor me dijo, no te preocupes, hay esperanzas. Lo vamos a conseguir y me hicieron más exámenes. Unos experimentales que tienen que ver con tu compatibilidad genética con la de tu pareja. Unos exámenes costosos y que en ese momento mandaban a Colombia para su análisis. Y lo encontraron: ustedes dos no son compatibles, nos dijeron. Para que un embarazo sea viable la compatibilidad debe ser 35% y ustedes tienen 12%. Era como si mi cuerpo atacara al embrión porque reconocía que habían genes que no eran los míos. Me hicieron un tratamiento rarísimo usando la sangre de mi esposo, tratándola e inyectándomela en los brazos. Y después de 6 meses más, por fin éramos compatibles. Y nos pidieron intentar nuevamente.

Intentamos y al mes ya estábamos embarazados. Me vio el doctor y aún no se veía nada. Todavía es muy poco tiempo, ven en 2 semanas. A la semana empecé a sangrar un poco. Me mandaron a mi cama y me revisó a las 2 semanas. Era un embarazo ectópico, pero ahí estaba el latido que siempre había querido escuchar. Fuerte y claro, pero que no podía seguir. Me dijeron que tenían que inyectar algo para sacar el embrión y que se perdiera solo. Que era peligroso para mi vida.

Nunca he llorado tanto como esa vez. No podía creer que estuviera haciéndole eso al bebé que había querido tener durante casi 3 años. Después de las inyecciones, me revisaron nuevamente y su corazón seguía latiendo, me tenían que operar. Me operaron y salvaron la trompa donde se había alojado mi pequeño. Me dijeron que esperara 3 meses más porque las medicinas eran fuertes y que volviéramos a conversar.

Estaba en la tristeza absoluta y no ayudaban nada los comentarios de que ya tenemos 5 años de casados, que para cuándo, que me relaje, que tal vez son con buena intención, pero cómo duelen cuando la persona que lo dice no sabe qué pasa. Busqué un psicólogo para que me ayudara a procesar lo que ya no podía hablar con mi esposo ni con nadie. Pero no estaba dispuesta a renunciar a mi sueño. Pasé mi etapa de duelo y mi esposo y yo nos fuimos de viaje para relajarnos…ese fue el último viaje que tuvimos solos J

Cuando regresé ya con más paz, conversé con mi doctor e intentamos una fertilización in vitro. Quedaron dos embriones sanos y perfectos (un niño y una niña) que me implantaron un 1 de mayo de 2012. Ya no celebramos ese día como el día del trabajo sino como el día de la celulita. Se implantó solo uno, mi niña arcoíris, la que vino después de la tormenta. El día que nos dijeron que estábamos embarazados fue increíble y por fin sentimos que lo habíamos logrado. Y aunque fue un embarazo fácil al inicio tuvo muchas complicaciones al final. Fue un embarazo lleno de miedos, de idas al doctor casi que para que me dijera que todo iba a estar bien…y por supuesto no le contamos a nadie hasta que tuve 4 meses y ya no había forma de esconder la panza.

Mi niña nació prematura y sin aviso, un mes antes de que la fecha probable de parto pero sana. Fue el mejor día de mi vida, con una mezcla de emociones increíble…pasé por el miedo y por el llanto y finalmente por la felicidad completa.

Después tuve 1 niña más, ya con un embarazo más sencillo. Mis hijas tienen ya 4 años y 1 año. Ellas son felices y nosotros también. Mi mensaje es que siempre hay esperanzas, hay que buscarlas, pelearlas, buscar ayuda y ser fuertes. La infertilidad es dolorosa, a veces un camino largo, pero es un aprendizaje del que, estoy segura, sales más fuerte!

Espero que mi historia le sirva a alguien.

Un abrazo

M (de mamá)

Historias de Maternidad: La Mamá Guerrera

A veces la maternidad es más difícil de lo que nos podemos imaginar, sobre todo si eres joven, estás sola y tienes problemas de salud. Hay que ser muy fuerte y valiente para salir adelante. Valeria nos cuenta su historia, comparte con nosotros su vida para acompañarnos, para ser ejemplo, para ser Tribu. Valeria eres realmente una inspiración.
“Hace 7 años, cuándo tan sólo tenía 17 años, supe que estaba embarazada, siii tal vez las palabras de muchos fue: ya te malograste la vida, ahora pues.. Sabrás lo que es bueno, y mil cosas más.. Desde aquel primer día que supe que había vida dentro de mi.. Decidí que a pesar de todo y todos mi bebé estaría conmigo.. Fue un embarazo muy fastidioso, náuseas, mareos, antojos siempre a las 3 am, mal humor, no soportaba el transporte público, veía o escuchaba ciertos nombres de comidas y me venía en vómitos!! Jajajajajaja  no te voy a negar que moría por que fuera un niño.. Pero el día que nos dijeron.. Será niña.. Mi corazón latió a mil y no dejaba de soñar con el día de su llegada! Ella estaba programada para 20 de noviembre pero llegó por medio de una cesárea a iluminar con su sonrisa un 14 de noviembre! Era mi niña, la que tanto soñé, más hermosa de lo que había pensado, tal vez no sabía como tenerla en brazos, tuve mucho apoyo, y a los pocos días que ya se le había caído el cordón ya sabía bañarla a la perfección!!
Mi vida como madre estaba siendo maravillosa, aprendiendo día con día.. Por cosas de la vida (por así decirlo) cuando ella tenía 3 años, su papá y yo nos separamos.
6 meses después de esta separación un día cualquiera (recuerdo perfectamente que era un viernes) me di una ducha, salí a comer algo, y regresé, me fui a dormir como todas las noches.. Pero algo andaba mal.. Sentía un dolor en el lado izquierdo, no le tomé importancia y traté de buscar una mejor posición.. Pero nada.. Pasaban las horas y el dolor aumentaba, hasta que a las 6 am no soporté más y me fui al baño, me revisé todo y no daba con el dolor! Decidí levantarme la parte superior de la pijama y mi sorpresa fue grande! Tenía el seno izquierdo 3 veces más grande que el derecho, estaba rojo, como si me hubiera dado insolación.. Me Asusté mucho, y fui donde una tía a enseñarle lo que pasaba, cuándo me vio me dijo Dios! Tienes que decirle a tu papá para que te lleve a emergencias!! Y fue así.. Toqué con miedo y vergüenza la puerta del cuarto de mi papá.. Y en media lengua traté de explicarle lo que pasaba, nos alistamos y nos fuimos al hospital. Me hicieron los exámenes correspondientes. Al salir los resultados, me hicieron una sola pregunta: alguien de tu familia con cáncer de mama? Y mi silencio y fue largo.. Ya que si, en mi familia hay muchos casos de cáncer.. El Dr sólo me dijo lo siento.. Es un tumor, por el tamaño tendremos que quitarte el seno izquierdo y si deseas y tienes las posibilidades colocarte una prótesis. Ese día fui la más cobarde y egoísta del mundo. No podía aceptar que a mis 21 años me quitaran el seno. Y mi respuesta fue, no me opero, si me tengo que morir, moriré completa, no mutilada!
Mi hija con 3 años me dijo: mamá no entiendo que pasa, pero tranquila, tú eres fuerte y yo te cuido. Luego de sus palabras comprendí que ella me necesitaba y con o sin un seno, ella amaba y necesitaba a su madre.
No aceptaba la idea de perder un seno, y decidí buscar una segunda opinión médica. Recuerdo fui muy nerviosa, y decidí pagar por un paquete completo que incluía hasta papanicolao!! Entré y el Dr desde que me dijo Hola, bienvenida me dio toda la confianza del mundo y mucha tranquilidad! Me revisó, le conté el caso de mi seno, me revisó y me dijo perfecto, te hago una biopsia y mañana decidimos que hacer, y así fue. Luego siguieron los demás exámenes y estos incluían ecografía de ganglios y tiroides. Y el Dr dijo uyyyyyy!!  Veo una bolita aquiiii.. Y me dije que era un tumor de tiroides.. Y que también me haría una biopsia pero esta tomaría unos días más y que no me daba resultados si no iba acompañada de un familiar o alguien de confianza.. Al día siguientes regresé por el resultado de la biopsia del seno y las noticias eran fenomenales!! Era sólo un fibroadenoma que seria operado en tan sólo 15 a 20 min y no perdería mi seno!! Me dijo lista?? Hoy mismo operamos!! Y entré con toda la confianza del mundo! No voy a negar que la anestesia local en el seno dolió horrible!! Pero al sacarme ese bendito tumor todo pasó! Era más grande de lo que el Dr y yo pensábamos!! Pero ahí estaba listo para ser enviado a patología! Me cerraron la herida, me dio una receta, unas indicaciones y a casa.. No voy a dejar de lado que saliendo de ahí me fui con mi mami y mi gorda a comer carapulcra con sopa seca.. Y repetí jajajajaja (muy cierta la frase de.. Enfermo que come no muere)
Pero todo no acababa ahí. Había que recoger los resultados de la biopsia del tumor de tiroides.. Fui un sábado con mi papá.. Y la noticia fue contundente.. Tienes cáncer de tiroides.. Hay que operar y realizar quimioterapias y radioterapias.. Todo se me vino encima.. Pero volví a recordar las palabras de mi pequeña.. Gracias a Dios pude atenderme en neoplásicas. Fueron meses largos de espera para los exámenes de ley.. Octubre exactamente.. Y Dios lo quiso así por mi fe y la de mi padre al Sr de los Milagros (tenemos la bendición de que mi padre es cargador) recuerdo que no le pedí que me sanara.. Le pedí fuerzas, que me ayude a luchar por mi, por mi padre, por mi hija, que sabía que no era mi momento y que me ayudaría en esta batalla! Con el favor de Dios realicé mis exámenes, y con mucha suerte conseguí cupo para el 9 de enero.. Siiii ese día me iban a operar.. Ya tenía las indicaciones y todo para ese día.. Mi pequeña se fue de “vacaciones” donde papá.. Y como si supiera lo que pasaba me dijo.. Dale ma! Aquí te espero ya? Te quiero.. No lo olvides…
Todo iba bien.. La enfermera a mi cuidado se llamba como mi hija.. Y sabía que era ella quien cuidaría de mi.. Entré tranquila a sala, y mientras la anestesia hacia efecto, rezaba al divino niño Jesús, y lo vi, sonriendo frente a mi y abrazándome. Luego desperté entubada, en sala de recuperación, y de pronto la máquina empezó a sonar.. Y escuchaba los gritos de las enfermeras diciendo: ayudaaaaa!! Se vaaaaa, se nos vaaaa.. Entré en pánico y me dije no hija.. Hoy mamá no se va.. Ese mismo día me dieron de alta a las 6 pm! Y yo moría por comer anticuchos!! Pero noooo mi dieta era gelatina líquida, puré sin leche y caldo de pollo.. Por 2 semanas!!! Los días pasaron rápido, llegó el día que me retiraron los puntos y la depresión llegó.. Todo mundo que me veía con mi parche en el cuello me miraba como un bicho.. Me miraban y murmuraban.. O en el micro, nadie quería sentarse a mi lado, no quería salir a ningún lado, odiaba las miradas de todos!! Pero felizmente todo pasó rápido..
Llegó el día del temido resultado de patología para programar quimioterapias y radioterapias.. Entré muriendo de miedo y fue ahí que me dicen.. Hijos?? Y yo siii una de 4 años Dr!! Me dijo perfecto, ya que después de haberte quitado la tiroides en su totalidad será muy difícil que tengas más hijos..
Tiempo después recibo la noticia de que alguien estaba en camino!! No podía creerlo!! Pero a las pocas semanas, un fuerte dolor abdominal me llevó al hospital. Fui diagnosticada con embarazo ectópico! Me negaba a creerlo.. Le pedí a su papá que no firmara la autorización porque sabía que no era así.. Me hicieron la ecografía y efectivamente, era ectópico. Pero un Dr me tomó de la mano y me dijo: vamos a darle una oportunidad de vida a tu bebé.. Al día siguiente en la visita médica me pedían una ecografía, para ser enviada ya a quirófano, y fue entonces que ella estaba en mi útero, moviéndose a mil y con su corazón con un fuerte latido. No pude evitar llorar al escuchar.. Felicidades tu bebé está más vivo que nunca!
Pasamos un embarazo difícil, me extrajeron una muela de juicio.. Dolor de oídio.. Y una madrugada.. Apendicitis.. Siiii apendicitis con 30 semanas!! No podía con el dolor, y todo se complicaba, era ella o yo! Tal vez a media operación me tenían que hacer una cesárea, y Ale apenas tenía 1.200 kg de peso! Mi miedo era grande!! Pero salimos victoriosas y mi embarazo siguió! Ella estaba programada para el 15 de octubre, pero empecé con dolores un 23 de setiembre! Así que un 24 de setiembre, llegó!! Fuerte y sana!! A completar mi felicidad!!
Hoy mi hija mayor tiene 6 años y la menor a pocos meses de los 2, con el segundo embarazo que pasé en cama casi todooooo el tiempo, empezó el arte x el tejido, y pues ahora a mis casi 25 años, tengo una pequeña marca ofreciendo tejidos a crochet, voy creciendo día con día, por mi, por mis hijas. Si soy madre soltera. Pero estoy orgullosa de todo lo vivido y logrado. Donde estoy y quién soy.. Porque nada me fue fácil ni gratis y le agradezco a la vida por todo, bueno y malo.
Porque descubrí que soy y siempre seré… La mamá guerrera! “
Espero que la historia de Valeria las haya inspirado, iluminado y dado esas fuerzas que tanto necesitamos durante la maternidad.
Si te animas a desahogarte, a compartir, a dejarlo ir, a iluminar a otro madre, o contar tu historia por que te hace feliz escríbeme al mail latata.criandoentribu@gmail.com
Tengan un día feliz y lleno de amor
La Tata, Criando en Tribu

Sobrevivientes de un destete respetuoso.

Hoy, después de 1 año, 4 meses y 19 días nos despedimos para siempre de la teta… No pensé que sería tan rápido.  Nos a tomado 9 días exactos… Quería que el proceso  durará más. Siento que se me escapó como la arena entre los dedos. Pero lo cierto es que agradezco por como es ella , por como soy yo, que fuera tan rápido y veloz (cada bebé, cada mamá son distintas y para nosotras ha sido mejor así). Mi pequeña hermosa parece que entendió perfectamente lo que pasaba y se lo puso fácil a mamá.

¿Cómo me siento? No lo sé. Orgullosa de ella y su capacidad de adaptación, un poco feliz, adolorida, un poco triste, sin miedo ya que puedo empezar el tratamiento que me empujó a destetarla… y por qué no admitirlo… no me siento “liberada” pero si RENOVADA.

Hoy se ha abierto la puerta a un nuevo inicio en nuestras vidas, un nuevo tipo de relación donde la teta ya no es el eje ni la salvación. Hoy tenemos un sin fin de nuevas posibilidades de darnos amor, hoy ella ya aprende a calmarse sola sin depender de la teta. Hoy me dice más mamá… ya no me llamo tete. Hoy creció un poco más, hoy es más fuerte e independiente. Hoy se siente más segura que nunca que nuestro amor es para siempre.

Hace unos días les contaba que tengo glaucoma en un grado extremadamente avanzado y que ya no puedo retrasar más el tratamiento. Creo que el no tener opción a ni dudarlo, que simplemente lo tenía que hacer porque quiero estar bien, (no quiero obviamente quedarme ciega) lo hizo todo más sencillo para las dos.

¿Cuáles son las pautas para un destete respetuoso? Pues la verdad entre tu y yo no las sé todas, pero si te puedo contar lo que funcionó para nosotros.

  1. Tenerlo claro, estar muy informada de los beneficios de la lactancia materna exclusiva y luego tomar la decisión porque en el corazón sabes y sientes que es la mejor decisión para ustedes en ese momento.
  2. Hablar con ella. Le expliqué que ya no iba haber teté , primero solo al final del día y en la noche, luego solo en la noche y luego ya no había teté. Que ella ya es una niña grande que toma en vaso, que come galleta, que vé pocoyó y que ya pinta con los colores de mamá el libro de pintar de mamá . Esto último fue mágico. Tengo unos colores bellos que me regaló mi mamá y unos libros de mandalas. Antes no la había dejado tocarlos por que era para “grandes” esta semana cuando pedía tete por cariño y atención le daba un color y me sentaba a pintar con ella, así un color, otro color. En dos días me empezó a pedir los colores de frente y ya no teté…
  3. No ofrecer. Hasta ahora la teta ha sido salvadora si tiene hambre, si tiene sed, si se cayó, si se cansó , si se aburrió  si  todo… Lo primero es dejar de ofrecer y encontrar otras soluciones
  4. Aprender a identificar y enseñarle a expresar cuáles son sus necesidades al pedir teta en ese momento. Cuando me pedía teté lo primero que hacía era sonreír cogerla en brazos darle un fuerte abrazo con un beso, le decía te quiero mucho mi amor, te amo, que quieres? Tienes sed? quieres agua? quieres jugo? quieres leche? Tienes hambre? quieres un plátano, una galleta? Quieres más abrazos? Vamos a jugar? Obviamente no hacía las preguntas de golpe sino una por una mientras decía no hasta que finalmente decía si. En pocos días ya me pedía de frente aquello que quería, con señas , señalando o en ese idioma especial que solo las mamás entendemos.
  5. Para dormir , por suerte desde que nació la hacía dormir también su papá y su hermana mayor así que estos días gracias a su apoyo no ha sido una tragedia.
  6. Encontrar el biberón y la  leche o aquello que le guste para poderla destetar. Con mi hija mayor fue yogurt, el segundo fue leche con colacao y con Emilia ahora es leche de soya fresca. Harán tal ve varias pruebas hasta encontrar la mezcla que más les guste. (sería increíble que les guste una opción sana como una leche de almendras o coco)
  7. Durante la noche cuando se despierte tratar con el chupón primero (si lo usa) y luego con otro biberón si es que coincide con sus horas de tomas nocturnas . Desde que Emilia está tomando biberón para dormir ha disminuido un montón las tomas de la noche . Hay noches que toma a las 8pm 12pm y 6 am o incluso ya ha pasado desde las 8 hasta las 5 de largo. Cuando era teta era cada 2 a 4 horas toda la noche.
  8. Sácate leche manualmente para no seguir estimulando. Estar super atenta a tu pecho todo el rato para no tener una mastitis. Habla con tu ginecólogo y anda a un chequeo.
  9. Dense mucho amor, todo el rato, muchos abrazos, besos cosquillas, mucho pero mucho contacto físico.
  10. Cuenta con el apoyo de tu entorno familiar para ayudarte y contenerlos. Cuenta con ayuda externa también si fuera necesario, a nosotras nos ha ayudado mucho las flores de bach.
  11. Revisa tu armario, engríete un poco recupera esa ropa linda que te encanta y no podías usar en el embarazo ni dando la teta. Es bueno también que vayas con ropa que no puedan solo jaar si te agarra desprevenida.
  12. Cuando tomes la decisión estate preparada para tener más tiempo que nunca para dedicarle a tu bebé y también estate preparada para salir por tiempo más prolongado y que se quede con papá. Por ejemplo anoche me escapé con mi casi trece al cine y Emilia se quedó con mi flaco. En esta semana de destete se ha unido aún más a su papá y eso también me parece maravilloso.

Esto fue lo que funcionó para nosotras, pero  no hay fórmulas mágicas , cada quien debe encontrar su camino porque como lo dije al principio cada mamá y cada bebé son distintos y cada historia de lactancia es única y diferente.

Hoy una vez más veo los resultados maravillosos de la crianza respetuosa y con libertad, de la crianza con apego. Mi pequeña es segura y feliz con o sin teta, es mucho más grande hoy de lo que era ayer. La veo orgullosa cuando se hace entender mientras pide algo. Ha sido todo un reto para ella pasar de la facilidad de decir teté para solucionarlo todo a poder identificar y pedir aquello que realmente quiere. Ver esa felicidad, esa seguridad, ese orgullo en ella me ha dado una vez más una lección para la vida. Crecer , amarse y ser independiente nos da la libertad ❤

Hoy he sobrevivido gracias a ella a mi última teta. No les voy a mentir , claro que he llorado, pero a veces son totalmente compatibles y complementarias un par de lágrimas de añoranza y tristeza con el pecho inflado de orgullo y la sonrisa llena de amor y alegría total. Lloririendo y avanzando hacia la siguiente aventura… a seguir creciendo junto a ellos.

La Tata, criando, creciendo.

 

 

Bienvenida a la competencia…OOOPS quise decir a La Maternidad.

Tienes unos días de retraso te haces unas pruebas y te enteras que estás embarazada, se lo cuentas a un par de personas que te felicitan y te apoyan pero nadie te dice una verdad que permanece oculta en todas nosotras.  Aún no lo sabes pero acabas de entrar en el mundo más competitivo que te puedas imaginar. Ni los máster, ni el deporte, ni el colegio, tu alto rango de ejecutiva, ser una más entre muchos empleados o ser la del medio de 5 hermanos te podrán preparar para el nivel de competitividad constante y silenciosa  (a veces no tanto) a la que acabas de ingresar… No salgas corriendo… No hay vuelta atrás.

Lo cierto es que todas, todas somos competitivas en la maternidad. Algunas  en mayor o menor nivel, pero quien diga que no o nos miente o se miente así misma. Podríamos decir que es parte de nuestra naturaleza, está tatuado en el ADN. Hay muchas que lo saben manejar y  controlar y otras que en verdad… Bueno que les voy a contar que no sepan ya…¿nunca faltan no?
La competencia y comparaciones empiezan desde el día uno en que cuentas que estás embarazada… Siempre habrá la amiga que lo pasó  peor, que fue más mártir, que vomitó más que durmió menos… Por otro lado estará la que nuuuunca se sintió mal, ni engordo , ni le dolió parir, encima se puso más guapa y el pelo le brillaba (odiosa). Tendrás muchas amigas o familiares en esos casos pero habrá un par que se encargará de recalcarlo. Si pensabas que eso es pesado estas en nada…
Lo fuerte se viene después, comparaciones absolutamente injustas y ridículas en base a qué tipo de parto hemos tenido y sobre nuestra lactancia ….. No flaca por ahí no es buen camino, en este tema si no tienes nada agradable, de apoyo y contención que aportar déjame que te diga: “Calladita te ves más bonita”. Ni siquiera voy a ahondar en este tema por lo injusto y ridículo que me parece.
Por fin tienes a tu bebé en brazos y comienza “la pregunta”, esa pregunta que deberá mantener alerta tus antenitas  de vinil…  lugo de observar como quien no quiere la cosa  peso, estatura, movimientos y nivel de desarrollo llega directa: ¿cuánto tiempo tiene?
¡Alerta! ¡Puede ser una trampa! Siempre seguida a la pregunta vendrá una frase de comparación. Oohhh se llevan solo unos días… ¿Ya come sólo? ¿Ya gatea? ¿Recita el abecedario al derecho y al revés? ¡¡¡Por favor!!! Quisiera decir suéltame un rato, pero confieso que cuando no me lo han preguntado, he sido yo la que también preguntaba de puro metiche… Odiosa soy,  yo lo sé.
En el primer año te encontrarás en cada ida al parque con alguna de estas preguntas..Que si tienes leche, ay hija yo era una vaca. Que si duerme toda la noche…pobrecita el mio duerme solito desde los 3 meses . Que por que le das teta y no biberón… Que por que le das biberón y no teta… Que como vas a usar el coche que lo vas a traumar.. Que como lo porteas tanto le vas a deformar las piernas. Que si ya se paró, que si ya camino…El mío a esa edad corría… Que si ya dijo mamá, papá, le salieron los dientes o ingreso a la universidad!
Luego a medida que van creciendo los temas se vuelven más complicados al entrar en la competencia no sólo tiempo de desarrollo, talla y peso  sino también comportamiento, crianza y desempeño académico… Pucha en verdad que flojera. Tengo una adolescente,un niño y una casi toddler…y en mi experiencia te digo flaca.. ¡Qué flojera! Que flojera como, cuesta hacerse la sorda. Pero entre nos, cuesta más no soltar la lengua y decir sin querer queriendo algún comentario ácido que deja en claro que tu hijo es mejor… No todo comentario competitivo es a propósito y con mala leche, la mayoría  son silenciosos y muchas veces sin un ánimo real de joder, solo es nuestro hiper orgullo por esa criaturita que en nuestro mundo nadie podría superar. Claro, en nuestro mundo, pero no en el mundo real cada niño es un mundo, un ser completo y ninguno es mejor al otro, son simplemente diferentes como lo somos las madres, como los somos todos, porque para poder seguir, crear y crecer debemos ser diferentes todos o sino nos estancamos.
¿No es ya suficiente con la montaña rusa que es un embarazo y todo a lo que te tienes que enfrentar que además tenemos que tener dudas extras por andarnos comparando las unas a las otras? ¿No es ya el parto suficientemente intenso y totalmente nuestro como para permitir experiencias ajenas cargarlo más? ¿No es la crianza lo suficientemente difícil y complicada como para encima pensar que lo hacemos peor de lo que creemos porque en la casa del vecino todo fluye como la seda? No pues, no es justo. La maternidad es hermosa, es maravillosa  pero es tan feliz y llena de luz como turbia y desesperante como para aumentar matices extras.
No podemos seguir lanzando comentarios como:  “Uyy mi hijo también hace berrinches pero si me hace uno como hace el tuyo me vuelvo loca” .”Pero como se sacó 09 estaba facilitó mi flaco se sacó 20″ “Uyyy pero todavía no habla” “Tiene 2 y medio y sigue con pañal? La gordis el día que cumplió 2 se lo quité en una”
No puede ser que, hablando con una amiga mamá de dos preocupada porque su pequeña  de 2 años no lo está pasando bien probablemente por los celos, después de un rato conversando y contándole que mi hija mayor  era re intensa  me diga.. Ya no me siento la única, ya no me siento tan sola… ¿¿¿Sola??? ¿Es enserio? Tiene amigas con bebes de la misma edad, la pequeña va al nido y conoce a otras mamás… Como te vas a sentir sola cuando tu pequeña tiene crisis de pataletas y berrinches  si todos hemos pasado por algo parecido en mayor o menor grado. Pero claro de la puerta para afuera muchas veces no contamos la historia real.  Cómo te dije ayer flaca,a quien diga que tiene una maternidad perfecta y es solo feliz no le creas nada.
Tenemos que empezar a ser más honestas, menos jodidas, más reales y transparentes. Lo podríamos pasar muchísimo mejor si dejamos de compararnos  y competir.  Todas tenemos una historia diferente, todas tenemos hijos diferentes. Ningún niño es igual al otro, ni siquiera hermanos criados por los mismo padres. Si tal vez el tuyo habló antes.. pero camino después. Tal vez el tuyo no hace pataleta… Pero como cuesta hacerlo dormir no?
No existe el hijo perfecto ni mucho menos la madre perfecta, no hay una fórmula mágica de crianza, ha sido difícil desde que el mundo es mundo y lo seguimos intentando, van cambiando las teorías y los métodos y la verdad solo podemos hacer lo mejor que podamos y criarlos según aquello en que creemos. Para mi la maternidad es tan maravilloso como difícil y agotadora y no creo ser la única que se sienta así.
Creo que ha llegado el momento de evolucionar y darle una vuelta a la historia sacar ese chip de nuestro adn y dejar de jorobarnos tanto sin querer queriendo y apoyarnos más.
-La Tata, Criando en Tribu

Cuando decir no.

¿Es realmente decir NO tan malo como a veces creemos? He leído muchos artículos sobre crianza positiva y crianza con apego donde el NO está casi diría yo satanizado. Decirle no al niño es considerado castrante y que influye de manera negativa en su desarrollo. SIn embargo el no es parte de las bases de la crianza positiva y respetuosa.

Estoy completamente de acuerdo en que hay muchas veces que si podemos evitar decir el no y cambiarlo por una frase positiva y estoy totalmente convencida que en esos casos el resultado puede ser mucho mejor.

Pero lo cierto es que los niños si necesitan aprender el NO y lo que significa.

Lo necesitan por que

  1. Necesitan límites. Un niño para crecer seguro necesita amor, respeto, libertad y también límites y rutina. Debe aprender que no es el único que tiene esos derechos sino también los demás y para eso a veces necesitamos un NO claro. Ojo el NO no tiene por que no ser amoroso. “No mi amor, eso NO se toca por que es de tu hermano”
  2. Es una señal clara que hay algo que no se debe hacer o seguir haciendo. Esta señal puede evitar accidentes. “NO. Deja eso, la tijera NO se toca. Te puedes hacer daño mi amor.. etc etc” Podemos luego explicar con amor y respeto el por qué , pero primero el NO servirá para detener la acción
  3. Deben ellos también aprender a decir NO. Esto es algo en lo que a veces no pensamos tanto cuando son pequeños. A cuantos adultos les cuesta (nos cuesta) decir NO. No siempre es fácil. Tengo una hija casi adolescente, un hijo por entrar pronto en la pubertad y lo que me tiene más tranquila es que saben decir NO fuerte y claro. ¿Cómo les podría haber enseñado a decir NO ante una situación que ellos consideran incorrecta, peligrosa, injusta, que les incomoda o de la que no quieren formar parte si de pequeños no fuimos directos con ellos y evitamos el no tratando de llegar al mismo punto con mensajes positivos? No habría podido.

No debemos sentirnos culpables de decir no , ni mucho menos enseñarles con ese ejemplo a ellos a sentirse culpables de decirlo y tratar de encontrar otra manera de llegar al mismo punto. Un no debe ser fuerte y claro, y en el caso de nosotros hacia nuestros hijos debe ser claro , seguro , respetuoso, fuerte y lleno de amor.

¿Qué opinas? ¿Tu dices NO?

-La Tata, Cr