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La crianza con apego, respetuosa y natural.. resultados 11 años después

Han pasado ya 11 años, más de una década desde que mi flaco y yo empezamos a criar. Cuando nos iniciamos como padres en esta maravillosa vida junto a nuestros hijos no se hablaba de la Crianza Respetuosa, no estaba de moda la Crianza con Apego. Nadie hablaba en términos de crianza natural, lactancia prolongada, porteo y colecho. Simplemente nos pusimos a criar como nos parecía era lo mejor para nuestras crías, guíados por instinto y con algo de información.

Hoy 11 años después de dormir 3 años con cada hijo, dar la teta todo lo que se pudo, cargarlos mucho y  respetarlos siempre, les puedo decir con el corazón abierto que no nos arrepentimos  ni por un momento de todas esas noches compartiendo nuestra cama, de todas esas tetas prolongadas y descaradas, de todos esos brazos incluso cuando ya pesaban tanto. No nos arrepentimos nada, tanto así que estamos nuevamente embarcados en la aventura, esperando un tercer hijo, seguros e ilusionados de criarlo/a como a sus hermanos

Mis hijos tienen hoy 11 y 8 años.  Son niños seguros, independientes, buenos. Confían en nosotros y sobre todo, confían en si mismos.  Saben estar solos por que se valoran, se respetan y se quieren. Saben estar acompañados por que valoran, respetan y quieren a los demás.  Son niños felices.

Hoy que la pubertad ya toco mi puerta se encontró con una jovencita preparada y segura de si misma. No te voy a decir que la teta y el colecho te libran del «tu no me entiendes mamá» , la explosión de hormonas y que salga corriendo llorando de tu cuarto. Nada nos va a librar de eso. Ni tampoco nos va a librar de que nos pulseen para ver quien es más fuerte, quien tiene la razón, parte de hacerse grande, de hacerse mujer es pasar la rivalidad y vencer a la madre.  Pero si te digo que sale llorando a su cuarto sin dudar ni por un segundo que es la más amada, que es comprendida, y que se le respeta ese espacio que necesita. Ella vuelve sola, a penas se calma, es consiente que la hormona la domina y rápidamente está aprendiendo a controlarla. Es una niña convirtiéndose en mujer, expuesta a la presión de grupo, sin embargo toma sus propias decisiones, no hace lo que los demás sólo por seguir al grupo.

Tengo un niño de 8 años casi, que durmió con nosotros hasta los 3, eso no quita que le tenga que repetir 7 veces anda a bañarte o haz la tarea. Pero es un niño auténtico sin miedo a ser diferente orgulloso de su intereses muchas veces distintos a los de los demás. Le interesa la historia, las antiguas civilizaciones y su relación con los extraterrestres… así como también puede jugar mind craft como cualquier niño de su edad. Un niño que jugaba con muñecas, por que así como le encantaba jugar a los carros, también era feliz jugando al papá. Un niño que a su corta edad está buscando donde guardar mis zapatos y mover mi mesa de noche por qué «Ahí tiene que ir la cuna del bebe mamá, tenemos que sacar tus cosas para que la cuna este pegadita sin barrote a tu cama y mi hermanito pueda tomar la teta todas las noches» Un niño que mañana será un hombre, un padre una pareja llena de amor, respeto y contención.

Hasta ahora estoy feliz con los resultados de nuestra crianza, verlos seguros, felices, amados y amables, valientes y atrevidos me hace creer fielmente que hicimos lo correcto.

Ahora, no confundamos, cuando hablo de criar con apego, con amor, con respeto y de forma natural, hablo exactamente de eso. NO confundamos, que a veces lo hacemos, con criar sin disciplina, sin límites, sin consecuencias y sin rutinas. Todo es perfectamente aplicable desde el respeto y el amor, y es además indispensable para una crianza estable y un buen desarrollo de nuestros hijos.

Nunca les he pegado ni les pegaría a mis hijos, ni el más mínimo jalón de pelo ni apretón de brazos. Eso no significa que no los discipline cuando hay que hacerlo. Primero que nada tenemos que darnos cuenta que existe una edad para todo, no vamos a «castigar» ni disciplinar a un niño de 1 año, que no ha hecho nada con ninguna intención, ni buena ni mala, sólo está explorando y conociendo el mundo. Primero debemos identificar que nuestros hijos ya tienen una edad para entender las consecuencias, que nos pueden entender cuando hablamos y explicamos el por que eso no debe volver  a  pasar y entender las consecuencias de hacerlo.

Por ejemplo no creo en las duchas frías para calmar una pataleta, me parece invasivo, agresivo y una falta de respeto hacia ellos y su cuerpo. Sin embargo el agua fría en si, si funciona. Cuando me he visto en esos casos, sacando paciencia de las últimas reservas los he acompañado al baño, he abierto el caño y les he pedido que se calmen que se laven la cara con agua que se sentirán mejor. El agua fría refresca y me ha ayudado siempre a calmar la pataleta, pero con amor y con respeto, eso si, yo seria, para que tengan claro que esa es una situación que está muy lejos de hacerme feliz.

Creo en hablar con ellos, en enseñar con el ejemplo. Cultivares el principio de que toda acción tiene consecuencias y que finalmente uno solo cosecha lo que siembra.

Creo también que en la crianza es  tan importante como la teta, el colecho y el porteo, como la relación que hay entre los padres. Con padres me refiero a quienes crían a los niños. Mamá y Papá (juntos o separados) Mamá y tía, papá y abuela, abuelos, padrinos. etc. Es importante nunca desautorizarnos, si uno está equivocado o fue injusto, hablemos lo en privado, demos le la oportunidad al otro de irse a disculpar con el niño, admitir que su reacción fue exagerada o equivocada, admitir que los adultos también fallamos y pedimos perdón.  Trabajemos en equipo siendo un frente común.  Es importantísimo  para su estabilidad.

Tratémonos entre nosotros, como pareja, como familia, con amor y con respeto. Besémonos mucho, abrazémonos siempre. Enseñamos con el ejemplo no con las palabras. Respetemos y ayudemos a los demás, seamos solidarios, respetemos y cuidemos de los seres vivos y adoremos a la naturaleza que nos rodea. Todos esto queridos y queridas es parte de criar con apego, con amor y con respeto, no se limita solo a la teta, al colecho o al porteo.

Yo no puedo decir cual es la formula mágica, ni que crianza es mejor, yo creo en esta, veo los resultados y hoy 11 años después estoy dispuesta a comenzar de nuevo y repetir paso a paso, con el mismo amor, con el mismo respeto, con la misma entrega y con el mismo apego.

Hoy me atrevo a decir que para nosotros funciono.

La Tata, arrancando de nuevo

ilustración de Claudia Tremblay

ilustración de Claudia Tremblay

 

 

 

 

 

 

El sueño. Mi Sueño.

Hace unas semanas tuve un sueño.  Esos sueños que los vives intensamente, esos en que te sabes durmiendo y te sabes consciente . Que cuando despiertas recuerdas, cada mirada, cada sensación, cada pensamiento, cada emoción, cada olor,  cada palabra. Te despiertas con latido de tu corazón, la mente despejada, el alma en paz y las ideas claras. Uno de esos sueños que te revelan un secreto. Uno de esos sueños que más que un sueño son un despertar. Uno de esos sueños que se hacen realidad.

Estaba en mi casa, abajo en la sala. Agachada en cuclillas vestida con una falda. Y así inicia mi sueño con la primera escena conmigo pujando, conmigo pariendo. El sueño empieza con una sola pujada muy suave y dulce de la cual nace una niña hermosa que cojo en mis brazos. La beso y la limpio con calma, sin ninguna sorpresa ya que era una niña muy esperada.

La miro la beso, la abrazo, de pronto ya tiene ropa, ya está vestida, ya saben como son los sueños, mágicos y tan reales que carecen de lógica alguna. La estoy cargando y la siento fastidiada la pongo al pecho mamá un poco y de pronto se hace una de esas caquitas impresionantes, de las que se embarran completas hasta la espalda y yo no hago más que reír de felicidad absoluta y digo «Bienvenida a la maternidad»

Subo a mi habitación la echo en la cama y la comienzo a cambiar, me volteo para agarrar un pañal limpio y cuando vuelvo la mirada hacia ella todo a cambiado. No estamos en mi cuarto, estamos en una sala con una gran ventana, ella no es más un bebe, es una hermosa niña de unos 4 años.

Intento acercarme una primera vez a ella, pero da dos pasos para atrás acercándose a la ventana y nerviosa le digo: «hija ven»

-«Estoy tratando,  estoy tratando y no puedo mamá» y me estira los brazos.

Intento acercarme una segunda vez , pero vuelve a dar dos pasos para atrás acercándose a la ventana, nerviosa le digo: «hija ven»

-«Estoy tratando, estoy tratando y no puedo mamá»  nuevamente me estira los brazos y parece que va a llorar.

Finalmente le digo una tercera vez ya con la voz entrecortada… «hija ven» me estira los brazos y por fin logro alcanzarla. La abrazo fuerte y de pronto el pánico me invade. Otra vez no por favor, otra vez no te puedo perder.  La suelto, la miro y le pregunto:

-Hija tienes alma?

-Si mamá

-Por favor, estás segura , esta vez si tienes alma?

Se me lanza a los brazos, me abraza fuerte y me dice al oído : «Mamá  tengo alma.. y ya estoy aquí.»

Me despierto a las 6 de la mañana de un sobresalto sintiendo mi corazón latir fuerte en todo el cuerpo. Me despierto sabiéndolo. Miro mi teléfono y dice que solo tengo 1 día de retraso. De pronto me doy cuenta que con las 2 pérdidas se puede haber movido todo. Miro mi agenda, saco la cuenta.. tengo una semana de retraso. Lo sabía, me lo había venido a avisar.

Voy nerviosa a sacarme sangre, rogando por que está vez la hormona si esté bien, este alta.. este ahí.. espero las 5 horas más largas de mi vida y de pronto llega el mail.. ahí está… ahí estás.. toda tu, toda en mi.

Ahí estás abrazándome fuerte, diciéndome al oído: «Mamá  tengo alma.. y ya estoy aquí.»

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A pasado la lluvia, a acabo la tormenta y ha salido el arco iris para alumbrar nuestras vidas.

-La Tata, embarazada

Ilustraciones: Claudia Tremblay

 

Enemigo en el embarazo: TRAVATAN

Me siento en la obligación de contarles mi caso y pedirles que me ayuden a difundirlo. Tenemos casi 10 meses tratando de tener un tercer bebe y hemos tenido ya dos perdidas seguidas.  Decidimos comenzar a buscar en mayo, nos pusimos manos a la obra en junio y me quedé embarazada en agosto. Perdí este bebe de 6 semanas en setiembre. Nos tomamos  un par de meses para recuperarnos de la pérdida, sanar, tener un duelo y seguir adelante… no pensé que me quedaría embarazada tan pronto de nuevo pero así fue, a principios de diciembre nuevamente estaba embarazada e ilusionada  y en año nuevo, nuevamente estaba perdiendo a mi bebe. No puedo hasta ahora juntar las palabras necesarias para contarles el proceso doloroso física y emocionalmente, de crecimiento y madurez, de amor, duelo y purificación.Y claro de mucha, mucha duda en mi misma y culpabilidad.  En breve prometo escribir este post, por que somos muchas las que necesitamos hablar, oírnos y sanar.

Como comprenderán después de 2 perdidas seguidas y yo casi con 38 años estábamos muy angustiados. Nos hicieron varios análisis y descartes y todo salía perfecto. Yo lograba quedarme embarazada sin problema pero algo pasaba en la semana 5 a 6 mientras el saquito intentaba aferrarse.

Cuando me preguntaron al inicio de la búsqueda si tomaba algún medicamento (estúpidamente) solo mencioné el ácido fólico. No recordé en ningún momento las gotas que me pongo en los ojos religiosamente a las 10pm desde hace 4 años. Al ser gotas para el glaucoma y no una pastilla o jarabe, no lo tomé en cuenta.

Hace unos días me di cuenta que hacía más de 2 semanas que no me ponía las gotas. Me las olvidé en lima cuando nos fuimos de vacaciones y luego por «algo» no recordé volvérmelas a poner. Las encontré y cuando estuve a punto de ponérmelas, «algo» nuevamente me detuvo. Por primera vez se me invadió la duda y decidí leer el prospecto y esto fue lo que encontré:

CONTRAINDICACIONES:

–  TRAVATAN* puede interferir con el mantenimiento del embarazo y no debe usarse en mujeres que estén embarazadas o que estén intentando quedar embarazadas.

En ese mismo momento me puse a averiguar más y resultaba que el medicamento actúo sobre la hormona que ayuda a engrosar el endometrio durante el embarazo.. por eso mis perdidas entre la 5ta y 6ta semana. Fui de inmediato al ginecólogo me prohibió las gotas y me mandó donde mi oculista. Cuando vi a mi oculista le conté lo que había pasado y si el creía que las gotas podrían haber influido en los abortos: «No tengo ninguna duda» contestó.

Hoy me ha vuelto el alma al cuerpo, estamos más entregados que nunca a la búsqueda, sabiendo que el factor de riesgo ha sido eliminado.

Es importantisimo cuando estamos en la búsqueda, embarazadas o lactando que tengamos extremo cuidado con lo que le metemos a nuestro cuerpo. Con esto no solo me refiero a lo que comemos o tomamos, a los remedios ingeridos por la boca. Me refiero a todo lo que ingerimos por la piel! Fíjense bien en las cremas, shampoos, gotas, etc que usen, lean siempre las contra indicaciones, contenidos y si tienen dudas consulten con sus médicos.  Intenten solo usar productos naturales.

Yo hoy se el motivo de mis abortos, se por que perdí a mis bebés, hemos encontrado una solución y luz al final del camino. Pero eso no me los va a devolver, no va a borrar el dolor que deja la partida de cada hijo en una madre. No importa el tiempo de gestación, cuando uno espera un hijo con amor e ilusión, una perdida, es una perdida y queda para siempre en el corazón.

Por favor, tengan cuidado, a veces si está en nuestras manos.

La Tata, sanando y perdonándose.

 

 

 

 

Hoy no es un día para celebrar… hoy es un día para olvidar.

Considero que el Día de La Mujer más que un día para celebrar, es un día para no olvidar y para agradecer. No olvidar todo lo que hemos logrado avanzar en los últimos años gracias a mujeres luchadoras como nuestras abuelas y bisabuelas que lograron los cambios radicales en nuestra sociedad. No olvidar que no podíamos votar, que no podíamos trabajar, que no podíamos usar ropa de baño, que ni siquiera podíamos elegir con quien formar nuestras familias. No olvidar que ahora podemos gracias a ellas elegir qué mujer queremos ser y como queremos vivir. No olvidar que solo nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.
NO OLVIDAR que esas somos nosotras unas cuantas afortunadas, pero que aún quedan muchas, demasiadas mujeres que no pueden ejercer sus derechos, que no pueden decidir, que no pueden elegir, que no pueden ser dueñas de su cuerpo ni de su vida , que no pueden celebrar.
Y sobre todo NUNCA OLVIDAR a estas mujeres maravillosas, abuelas, bisabuelas y tatarabuelas que se levantaron y lucharon por sus derechos, por nuestra vida, en una realidad en que hacían falta un par de ovarios para rebelarse.
Por eso el Día de La Mujer es un día para no olvidar y no olvidarlas. No olvidar que está en nuestras manos seguir sus pasos, enseñando con el ejemplo y criar con amor una generación mejor, una generación de mujeres y hombres libres, respetuosos, felices y luchadores, que seguirán avanzando juntos por la igualdad, por el respeto, por las mujeres, los niños, los hombres y que pronto quedará en el olvido que en algún momento tuvo que existir un día que nos hiciera reflexionar.»

Gracias abuelas del mundo. No vamos a olvidar hoy, no vamos a olvidar jamás.

-La Tata, agradecida por que hoy puedo decidir hacer lo que me de la gana con mi vida.

 

De mi crianza con apego y como no tenía ni idea de lo que estaba haciendo

No lo voy a negar. Di la teta por flojera,  coleché por dormilona, y portee porque  me faltaban manos. Ejercí la crianza con apego, respetuosa o natural (como quieran llamarlo) sin tener ni idea de lo que hacía, medio por instinto y medio por la vida.

Hace diez años cuando nació Fernanda, mi hija mayor, yo tenía 27 y definitivamente era otra mujer. Hoy me veo y me doy cuenta del  camino recorrido y todo lo que he aprendido. Hace diez años era muy engreída, no sabía nada sobre maternidad  y siempre había tenido ayuda en casa para todo ¿Les suena?  De repente me encontraba en otro país,  aprendiendo a ser mamá y ama de casa al mismo tiempo.

No tenía mayor información que la que leía en un par de revistas.   Era el 2003 en Madrid y no tenía internet en casa, cuando iba al locutorio era para chatear y mandar mails a la familia. No tenía clases de prenatal, amigas embarazadas o con hijos, ni mucho menos una Tribu.. andaba totalmente desinformada, guíandome por el instinto y la supervivencia.

Cuando estaba  embarazada de 5 meses y medio fui a pasar un mes a Madrid con mi flaco. Luego de 4 semanas de visitar amigos y hacer  turismo, decidimos que por cosas de la vida no volvíamos más,  así de simple. Decisión tomada con pasión y las entrañas como todas las decisiones de vida que hemos tomado hasta hoy.

0ca3aa9d87e19fd8aeac1a6ffc71930cAhí me encontraba, en otro país con una panza de 6 meses, 2 chompas, 3 polos, 2 buzos de mi hermano y 1 jean de embarazo. En Lima había quedado atrás todas mis cosas, la ropa de bebe, coche, biberones, y  sobre todo muchas costumbres y consejos que aún no había recibido  cuando partí.

Poco antes de que Fer naciera, cuando aún no dominaba los quehaceres del hogar, sino más bien, ellos me dominaban a mí,  decidí que era momento de organizarlo todo para su llegada. Lavé la ropa, hice el maletín, preparé su cuna y decidí lavar y esterilizar sus biberones. Si bien yo tenía claro que daría la teta los primeros meses y aún no había tomado ninguna decisión frente a la formula,  el intento frustrado de lavar biberones  fue el primer y definitivo  paso hacia mi lactancia exclusiva. Mientras lavaba los chupones me imaginaba lo que sería eso sucio  en verano si no lo lavaba de inmediato:  infecciones, bacterías y hongos rondaban mi cabeza, pero me acordé que había leído que los biberones se hervían para esterilizarlos.

20 minutos después estaba tirando la olla y los biberones a la basura. Si, así es, puse los biberones de frente en la olla, se derritieron y se quemó todo.  Recuerdo salir de la cocina hablando sola  “ Ni loca. No pienso lavar un biberón, en mi vida. Daré la teta mientras tenga leche” Y así fue… durante 17 meses tuve leche, di la teta y nunca, pero nunca volví a lavar ni quemar un biberón.

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Algo parecido fue mi encuentro con el colecho. O como el colecho me encontró a mí. Cuando llegamos con Fer del hospital y la puse en su cuna recuerdo jalarla y ponerla juntito a la cama, para tenerla más cerquita y también no lo voy a negar, porque era la primera noche y no quería tener que levantarme de la cama cuando se despertara.  La cosa fue así, la acosté en la cuna, pegadita a mi cama, y medio que me dormía mientras la miraba. La verdad no me sentía del todo segura teniéndola separada por unos barrotes ¿suena exagerado no? Pero lo cierto es que así se veía desde mi ángulo de madre primeriza al otro lado de la cama. Lo bueno vino cuando se despertó. La hice linda dije yo, no hay que salir de la cama… pero parece que no fue suficiente. Recién parida me demoré en sentarme, agacharme hasta la cuna, sacarla y darle el pecho. La niña ya lloraba, se llenó de gases y  demoro en agarrar la teta, eran la 1am y la imagen no se veía tan romántica como yo la imaginaba.  Por fin se calmó y empezó a mamar, ella comía y a mi el sueño me vencía. Me dormía, sentada en la cama con la niña en brazos, despertándome a sobre saltos aliviada de que no se me hubiera caído. Cuando terminó de mamar sacarle el chanchito y volverla acostar en la cuna. Una hora y volver a arrancar.  Ni más me dije. Así no se puede dormir. Tiene que haber otra forma mejor para las dos.

Luego de dos noches de ensayos y búsquedas de posiciones ya agotadas nos quedamos las dos profundamente dormidas, juntitas en la cama. Entre sueños, sentía como me subía la leche y oí suavecito a Fernanda como mamaba buscando la teta, la acerqué un poquito más y mientras ella aún estaba completamente dormida y yo en medio de un sueño le puse la teta en la boca y la niña mamó sin despertarse y yo seguí soñando. Me desperté al rato, ella había terminado la teta sin despertarse, yo había seguido durmiendo  todo el rato. Habíamos descubierto el colecho, habíamos descubierto el secreto de la vida… se podía seguir durmiendo.

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Con Fernanda de 3 semanas y según yo todos mis problemas  de maternidad resueltos cansados de Madrid decidimos ir en búsqueda del horizonte a Barcelona. Que ciudad maravillosa para pasear, para salir, para caminar, para vivir. Nosotros estábamos solos. MI flaco se iba a trabajar y yo me iba a hacer las compras, papeleos, encargos y a pasear con Fer de arriba abajo (literalmente).  Los primeros días  la llevaba en coche, pero las distancias eran tan largas, las escaleras del metro eran tantas  y la teta era tan seguida, que siempre terminaba cargando a la bebe con una mano y con la otra empujando el coche que iba con las compras, las casacas, el maletín, la cartera y todo lo que te puedas imaginar. Era entre un malabarista y un hombre orquesta, solo me faltaba el jarrito para comenzar a pedir monedas. Era una pesadilla.

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Ya se imaginarán la liberación que sentí al descubrir el portabebe ¿no?  Dejé de ser un Ekeko, para ser una madre orgullosa.  Fernanda  iba en brazos, feliz, mamando, durmiendo y riendo, y yo recorriendo todo Barcelona disfrutando de mi libertad y mi maternidad.

Y fue así como hace 10 años sin imaginarlo, me encontré sin pedirlo ni buscarlo, lactando, colechando  y porteando.

Artículo publicado en La Revista Dientes de Leche Agosto del 2014

Como enseñarle a nuestros hijos el perdón

¿Qué es más importante.. saber/poder pedir perdón… o saber/poder perdonar?

Creo que las dos van de la mano y son una de las lecciones más importantes y tal vez la más difícil que podemos enseñar a nuestros hijos, ya que es una que sólo se enseña con el ejemplo.

Cómo adultos, cómo padres nos hemos equivocado muchas veces y lo vamos a seguir haciendo. Cometemos errores con nuestros hijos y cometemos errores delante de nuestros hijos. ¿Qué es lo que debemos hacer a penas nos damos cuenta? Pedir perdón.

Estás cansado, estresado y reaccionas mal ante alguna travesura o demanda de tu hijo.  Pídele perdón. Explícale que el hecho de que estés cansado y de mal humor, no es culpa suya, que no es una excusa para reaccionar de esa manera, que te has equivocado y lo sientes mucho. Que el no tiene por que sufrir las consecuencias de los problemas del trabajo. Si en verdad lo que hubiera hecho era digno de una llamada de atención también díselo.  «MI reacción estuvo mal, perdóname. Igual eso no quita que lo que has hecho no está bien y no debe volver a suceder. Todos nos equivocamos»

A veces aunque no deberíamos. pero la vida nos supera y sucede, discutimos con nuestra pareja delante de nuestros hijos.  Discutir es parte de la vida, y las parejas perfectas, no existen ya ni en las películas. ¿Qué hacer si te peleaste delante de los niños? Pues si metiste la pata y perdiste el control, pedir perdón delante de ellos también. Disculparte con todas sus palabras, admitir tu error, y decirle cuanto lo amas delante de ellos. Si fue tu pareja la que se equivocó y te pide perdón perdónala delante de los chicos. Sean humildes. Si los hacen participe de la pelea, que participen también del perdón.

Estás en la calle y empujas a alguien de casualidad caminando, estás pagando en la caja, la cajera no te entiende y te pones faltoso,  la hablas mal al taxista por que estás apurado y hay un tráfico terrible…Tienes dos opciones: No haces nada y dejas ese ejemplo en tus hijos o pides perdón y les enseñas un acto de humildad. Les enseñas a disculparse y asumir sus errores.

Dentro de todo enseñarles a pedir perdón es mucho menos difícil que enseñarles a perdonar. El perdón es algo tan personal, tan nuestro. Algo que de verdad debe nacer de nosotros, para lo cual primero debemos de sanar.  A veces creemos que perdonar depende del otro, pero no es así, perdonar depende de nosotros, sanar y dejar ir no depende de nadie más, solo de uno mismo. Además debemos tener claro, para poderlo transmitírselo  que uno debe perdonar por uno mismo, para terminar de sanar y seguir adelante, para no cargar con algo negativo dentro de nosotros. Difícil ¿No? Nuevamente, es algo que se aprende con el ejemplo y a lo largo de la vida.

Enséñale que todos nos equivocamos, que nadie es dueño de la verdad. Que el hecho ser mayores no nos hace perfectos. Que equivocarse es tan parte de la vida como perdonar y pedir perdón . Seamos más humildes, menos perfectos. Enseñemos con el ejemplo… que es la única forma de enseñar.

Cuando le pegas a un niño…

Cuando le pegas a un niño, no importa el motivo, la situación ni las escusas. Cuando le pegas a un niño no estás educando, enseñándole disciplina ni lo estás haciendo por su bien. Cuando le pegas a un niño solo estás abusando. Lo estás maltratando. Lo estás agrediendo. Lo estás humillando.

1. Cundo le pegas a un niño NO lo estás educando. Cuando le pegas a tu hijo le estás enseñando que alguien más tiene derecho a agredirlo,  a tocarlo de una forma que le hace daño. Le estás enseñando que se debe dejar abusar por que tu eres grande y el pequeño.

2. Cuando le pegas a un niño NO estás moldeando su carácter. Cuando le pegas a tu hijo , lo vuelves débil, frágil, asustadizo. Es un niño que se mueve y actúa por el miedo. Es un niño que  crece creyendo que no sabe y no puede defenderse, por que tu eres más grande y más fuerte.

3. Cuando le pegas a un niño NO lo vuelves más fuerte, estable y confiado. Cuando le pegas a tu hijo le estás enseñando que ese adulto que debe quererlo, protegerlo y cuidarlo, puede  también maltratarlo y hacerlo sufrir por que le parece que se lo merece. Le estás enseñando que el merece ser maltratado y abusado. Estás destrozando su auto estima y su propia visión sobre si mismo

4. Cuando le pegas a un niño NO le estás enseñando a resolver los problemas. Cuando le pegas a tu hijo le estás enseñando que los problemas se resuelven a golpes, con violencia no con la razón. Que es el más fuerte y salvaje el que  gana aunque este equivocado. Que la justicia no existe, solo la fuerza bruta.  Le estás enseñando que esta bien perder el control de sus actos

5. Cuando le pegas a un niño NO te duele más a ti que a el. Cuando le pegas a tu hijo le duele. Le duele mucho. Es un dolor que no podría describirlo, un dolor que lo aterra antes que caiga el siguiente golpe por que sabe como duele. El es frágil y pequeño tu eres grande y poderoso

6. Cuando le pegas a un niño NO lo haces por amor.Cuando le pegas a tu hijo le estás enseñando que a la persona que más quiere en el mundo  le parece bien hacerle daño. Le estás enseñando a amar a su agresor.

7. Cuando le pegas a un niño NO lo estás haciendo por su bien. Cuando le pegas a tu hijo no hay nada que pueda estar bien. Vive aterrado, sin saber que se merece vivir de otra manera. Sin saber que no tendría por que conocer el dolor físico de esa manera. Que no tendría que llorar asustado en las noches sin entender por que le duele tanto el cuerpo y el alma.

8. Cuando le pegas a un niño NO lo estás haciendo crecer. Cuando le pegas a tu hijo estás dejando marcado emocional y socialmente al adulto que será el día de mañana.

9. Cuando le pegas a un niño NO lo estás corrigiendo. Cuando le pegas a tu hijo lo estás llenando de odio, miedo, rencor y depresión. Le estás mostrando el lado más bajo del ser humano, le estás enseñando que el abuso es la única solución

10. Cuando le pegas a un niño NO lo estás haciendo por que se lo merece. Cuando le pegas a tu hijo, le estás robando la inocencia, su niñez, le estás minando la moral, le estás rompiendo el alma. Cuando le pegas a un niño, cuando le pegas a tu hijo, le destrozas la niñez.  El solo merece amor.

Como adultos es nuestra responsabilidad parar el abuso a menores. Controlarnos, encerrarnos en nuestro cuarto, decirles ahora mismo no te quiero hablar estoy furiosa. Meterte a la ducha y calmarte.Salir de la casa y respirar. Hay mil cosas que podemos hace para calmar la furia que llevamos dentro que podrían llevarnos a un acto tan doloroso como pegarle al niño que debemos proteger. Vivimos situación de estrés, tenemos preocupaciones, podemos estar pasando por problemas terribles, pero siempre tenemos la opción de controlarnos y alejarnos antes de estallar.

Debemos también denunciar estos abusos. No quedarnos callados. Los niños no se pueden quejar, muchas veces no tienen a quien acudir por que la gran mayoría de los casos son los mismos pares quienes abusan, y ellos no tienen a quien pedir ayuda. Si escuchas o ves un caso de agresión pide ayuda. AYÚDALO

Si fuiste víctima de violencia cuando fuiste niño. Sánate. Perdónate. No fue tu culpa. TU no te lo merecías. Que pudiste hace que fuera tan grave… Romper un jarrón? Mentir? Jalar un examen? Contestar mal? Olvidarte de un encargo? Romper algo? Robar algo? Fastidiar a tu hermano?  Nada de lo que hayas echo justifica lo que pasó. Perdónate, cierra el capítulo. NO repitas los mismos errores.

No podemos ser responsables de la niñez que tuvimos.  Pero somos responsables del adulto en el que nos convertimos.   Y como adultos no podemos perdonar la violencia infantil.

Hoy los tiempos han cambiado y sabemos con pruebas que la violencia infantil no es una forma de educación, es solo violencia

Un golpe dado a tiempo no corrige, no educa, no enseña.

 

 

 

Hoy soy La Mala Madre

Hoy no puedo más con los saltos en la cama, los gritos, juegos, peleas y correteadas saliendo mojados de la piscina por la casa. Hoy no puedo más con las 37 interrupciones por hora. Las 23 preguntas  por minuto y los “¿Qué estás haciendo mami?” a penas me ven abrir la compu para comenzar a escribir.

Hoy lo siento mucho… o mejor dicho ¡No lo siento NADA! ¡Hoy soy La Mala Madre!

Hoy me escondo de mis hijos, los pequeños saboteadores,  para poder escribir lo incontables artículos que tengo pendientes. Hoy me escondo de ellos para encontrar unos sublimes minutos de silencio. Hoy me escondo de ellos para desahogarme. Hoy me escondo de ellos para ser Mala Madre.

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La misma Mala Madre que algún día  se hizo la dormida para no leerles el cuento porque estaba realmente cansada y de mal humor.

La misma Mala Madre que el otro día se esperó antes de entrar a la casa para terminarse un helado solita sin tener que invitar. Que placer comer algo rico sin que este chupeteado.

La misma Mala Madre, que luego de un día interminable (más de una vez) no los baño porque hay que flojera, no doy más.

La misma Mala Madre que se hizo la loca en ese  cumpleaños el año pasado mientras sus hijos montaron un desastre para no tener que llamarles la atención y dejar de chismear cosas más interesantes con otras mamás.

La misma Mala Madre que la semana pasada  la hizo  larga en el supermercado para tardar más en volver a casa.

La misma Mala Madre que justo se tenía que meter a duchar cuando la bebe se recontra hizo en el pañal..( si si esas cacas que llegan hasta la nuca) para que no le toque cambiar el pañal.

La misma Mala Madre a la que se le escapa un “Aj! Que antipática eres” (con tono re picón de chiquilla)  a su hija pre adolescente cuando le dice que con ese sostén se le van las tetas caídas.

La misma Mala Madre que putea en 3 idiomas cuando se les cae el plato al suelo,  que se levanta de mal humor cuando la despiertan de un buen sueño (si exactamente en ese momento en que te iban a dar el chape de tu vida). Esa Mala Madre que se harta cuando le preguntan 17 veces seguidas en el carro.. ¿Cuánto  falta? . Esa Mala Madre que contesta “ Y ahora que!!!!” cuándo entran en fila al baño.. a penas te acabas de sentar.

Hoy soy Mala Madre y aunque los escucho preguntar ¿ Dónde está Mamá?. No pienso salir de mi escondite, no pienso dejar de tipear. No voy a permitir que me roben el silencio, este espacio, este momento. Pienso ser por lo que queda de la tarde, una Mala Madre que abandona a sus cachorros y se esconde para reencontrarse con ella misma un rato.

Hoy con orgullo,  sin vergüenza, y mucho amor propio me declaro Mala Madre por un rato.

 

La Abuela que me parió.

Hace unos días mi abuela cumplió 90 años. Ella es una abuela singular no es una abuela cualquiera, es una abuela atípica, polémica, con pantalones, con mierdas y carajos, graciosa e insoportable, conocida y reconocida, gritona y tierna. Para muchos una abuela famosa, querida por unos odiada por otros. Para mí no solo es Martha Hildebrandt, para mi, es  La Abuela que me Parió.

Hace ya casi 38 años mi Tata (si Tata, no te atrevas nunca a llamarla abuela, ella no es abuela de nadie.. al menos así me quedó claro desde que tengo uso de razón.) Bueno, retomando,  hace casi 38 años mi Tata estaba a punto de pasar el día más difícil de su vida, un día que le cambiaría la vida para siempre.  En esa época ella  era Directora en La Unesco y vivía en Paris con su hija de 15 años (mi madre). Hacía ya algunos años que se había separado de mi Abuelo, así que estaban solas en casa con la empleada.

Su hija, no se había estado sintiendo bien esa noche, así que Martha estaba un poco alerta y lista para llevarla al doctor por la mañana, sospechaba que podría ser una cistitis, pero nunca se imaginó ni estuvo preparada para  lo que estaba a punto de pasar, en verdad nadie en su sano juicio podría estar preparado para algo así.

Eran las once y pico de la noche y su hija entró de golpe con un periódico en la mano que tiro al piso (si, como lo leen, le dio tiempo de encontrar papel y tirarlo al piso para no ensuciar.. de locos) . La jovencita se tiró al suelo encima de la prensa francesa y anunció en exclusiva el flash informativo:  “Mamá estoy teniendo un bebe”

Así fue como mi Tata se enteró que sería abuela por primera vez, que su única hija iba a tener su primer bebe, con mi madre pujando echada en el pasadizo sobre un montón de periódicos, sin poder dar más explicaciones que las evidentes.

Parece que yo estaba al tanto de la complicada situación y decidí no dar más problemas. Fue un parto rápido. Como dice siempre mi Tata, “Saliste como un corcho de limonada” La verdad nunca he visto una botella de limonada con corcho pero supongo que serían super fáciles de destapar.

¿Se pueden imaginar la escena?  Enterarte que tu hija está embarazada mientras recibes sin ningún tipo de preparación a tu nieta en brazos? Mi Tata asistió el parto como una comadrona profesional. Amarraron mi cordón entre las dos , y mi Tata lo cortó con hilo dental. Mi pobre madre agotada  se fue a duchar y mi Tata se quedó conmigo en brazos, me limpió, me envolvió en una frazadita de Air France, mientras nacía nuestro amor a primera vista.  Aterrada por que no lloraba me entregó a la portera (que había subido a ayudar). La portera me acercó a la calefacción (pleno febrero en Paris, un frio que pela) y luego de calentarme un poco tranquilizó a mi Tata diciéndole “Si respira”.

Ese fue el primer día que nos vimos, el día que nos conocimos, un día agotador e intenso, un día tan sorpresivo que no dio tiempo ni de ver el reloj, por lo cual siempre quedó la duda de si nací el 7 o el 8 de febrero. El día en que por primera vez estuvimos las 3 juntas, como iríamos a estar siempre durante largos años de nuestras vidas.

La mayoría conoce solo la parte pública de Martha Hildebrandt (no tendría por qué ser de otra forma) .Pocos saben que 2 años después de que la cigüeña me dejara en Paris, volvimos a Lima y  Martha Hildebrandt, Mi Tata, dejó de ser una figura política y pública, y se dedicó de lleno al trabajo intelectual desde la casa  durante 16 años (hasta que yo cumplí los 18). No fue a propósito, pero si fue una maravillosa coincidencia, que ella pudiera estar en casa conmigo, durante mi niñez y adolescencia.

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Se la imaginan todas las noches viendo los Picapiedra con una niña de 5 años? Pues, era uno de nuestros programas favoritos. O tejiéndole a su nieta ropa a juego para ella y su muñeca? No saben los conjuntos maravillosos que me hacía.

Me enseñó a jugar cartas, saltar soga, jugar dominó y no aburrirme.  Me enseño primeros auxilios contra mi voluntad. Me había entrenado para que si alguna vez alguien sufría una picadura de abeja yo debía llevarle corriendo el amoniaco (En algún lugar mi Tata había leído que era lo mejor para las picaduras)  Yo me lo tomé super enserio porque además nadie me aclaró que la picadura de abeja no era super venenosa como yo creía.  Por fin llegó el día en que a mi abuela la picó una abeja. Yo feliz y aterrada salí disparada por el frasco de amoniaco y por hacer las cosas mejor mientras corría con el pomo en la mano lo destapé. Que tal bofetadón! Hasta ahora recuerdo el olor como un puñetazo en mi cara tirándome para atrás y noqueándome. Acto seguido, la picadura dejó de importar mientras me despertaban medio desmayada en el suelo.

Nunca me enseñó a cocinar… por que no podía. Me enseñó lo único que sabía hacer, tostadas francesas y huevos revueltos. Cuando vivía  con ella si  algún día nos quedábamos sin empelada salíamos a comer a la calle y si estaba con suerte me dejaba almorzar boliquesos con chizitos, eso si, en plato y con cuchillo y tenedor. No se cómo sobreviví a esa alimentación, gracias a dios mi madre sabe cocinar!

También me enseñó a tejer y “zapato en la cama no”. Me encantaban  nuestras salidas a larquear. Hacer las compras juntas con su lista escita en una tarjeta blanca dividida en 3, MH: cosas que ella necesitaba, Casa, y N todas las cositas que yo podía querer o necesitar. Extraño irnos en colectivo a Lima cuadrada a que me compre cuentos y luego tomarnos un café en el Bolivar. Ella un cortado, y yo un Capucchino con extra crema, sin agua, sin leche y sin café.

Era su pequeña acompañante, me llevaba a todos lados. Me ganaba con todos los chismes de mis tías y yo feliz, porque me ganaba también con todos los mimos y apachurres. Siempre juntas.

Nuestras noches terminaban siempre igual. Desde chiquita antes de dormir, después de leer, cada una en su cama, un cuarto frente al otro, yo cerraba mi libro y le decía,” Tata, hasta mañana para apagar la luz” y así se lo seguí diciendo incluso cuando la llamaba desde España ya madre de dos y colgábamos el teléfono antes de dormir.

Siempre le he podido contar todo, y aunque he querido nunca le he podido ocultar nada. Tiene conmigo un sexto sentido con el cual sin mirarme ni oírme ya sabe si algo me ha pasado. Con lo cual me desarma y no me queda más nada que desahogarme. Tiene siempre unos consejos brutales y geniales. Que me han ayudado a ser feliz a lo largo de mi vida.

Tuvo el buen criterio de no mentirme nunca ni dorarme la píldora. Fue ella por ejemplo la que siempre desde que nací me contaba cómo había llegado al mundo con total naturalidad. Que  no tenía padre (en ese entonces) pero que si tenía abuela. Eso sí, me advertía y repetía mucho los apellidos de mi padre biológico no vaya a ser que de grande me enamoraba de un primo hermano y terminábamos como los Buendía.

Me apoyó y dejó libre cuando a los 16 decidí encontrar a mi padre. Me metió en su cama y apachurró siempre que tuve mal de amores.  Me dio al abrazo más grande de amor cuando sin buscarlo me quedé embarazada de Fernanda.

Desde que tengo uso de razón me trató como a una igual, como a una adulta. Siempre me dio responsabilidades y habló con la verdad, con respeto y con amor. Pero cuando me mira y me habla, incluso hoy 38 años después, sigo siendo su chiquita, su pequeña, a la cual le quiere dar permiso hasta para ir con sus hijos a la bodega.

Hoy tengo la suerte, el lujo, el privilegio de seguir a su lado, seguirle pidiendo consejo, seguirla abrazando.  Hoy en nuestros corazones sigo siendo esa pequeña que llegó al mundo en sus brazos para cambiar nuestras vidas.

Hoy escribo esto con el corazón, para mi abuela, mi Tata, La abuela que me parió.

Tata. Hasta mañana para apagar la luz.

Nadiana.

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A sentirme regia, sana y bella!

 

Este año decidí pensar en mi y hacerme un regalo en Navidad, algo significativo, algo que me merecía. Un cambio de estilo de vida, salud, sentirme bien, sentirme regia. El año pasado he tenido muchos «achaques», tengo gastritis, arritmia cardíaca, y tuve 2 pérdidas (les contaré esto en otro post, por que es algo sobre lo que las mujeres debemos hablar para sanar). Además no se por que, pero  me he engordado muchísimo este último año… bueno si se por que… POR QUE COMO PÉSIMO!

Así que cuando se acercó Navidad mientras hacía la listad de regalos de todos pensé.. Y yo? Yo que quiero esta Navidad? Y lo supe inmediatamente: Quiero sentirme bien, regia, bella y llena de energía. En el acto un nombre vino a mi mente: Martha! Tengo que hablar con Martha de Nutrición con Apego 

Le escribí a Martha y desde ya les digo que ha sido la mejor decisión que tomé para finalizar con broche de oro el 2014 y entrar en el 2015 con el pie derecho.

Martha Neves es un éxito! Cómo estábamos cerca de fiestas y yo andaba como loca con el showroom no teníamos tiempo de juntarnos así que me presentó la opción de consulta online… Si! Online! Pueden creerlo? Conversamos un rato por mail, me envío un cuestionario que llene y en menos de 2 días tenía mi plan de nutrición listo en el mail.

Debo confesar que habré tratado unas 327 veces de hacer dieta y jamás he llegado al segundo día. No puedo con las dietas, me pongo ansiosa, quiero picar, me provoca todo lo que no puedo y no me dan ganas de comer nada de lo que «me toca». Cuando vi el menú de mi plan de nutrición no lo podía creer! Todas las opciones de comida son cosas que me gustan, pero eso no es lo mejor. Lo mejor de todo es que mi plan de nutrición esta hecho basado en el menú de mi casa! Así que no como diferente a los demás (arriesgándome a que me provoque todo lo que no debo) y es menos chamba por que no hay que hacer dos opciones en cada comida. Obviamente si los chicos comen pescado con ensalada,  arroz y papas fritas, yo no me como las papas fritas y me sirvo el doble de ensalada, pero todo es manejable.

Mi dieta se basa en 5 comidas diarias ( respetando la hora en que me acuesto me despierto y pico!!)

Desayuno a las 10 am

Almuerzo a la 1:00 pm

Pico a las 4:00 /5:00 pm

Ceno a las 8:30 pm

Pico a las 11:00 pm

No llego a pasar hambre ni quedarme con ganas de comer algo «rico». El menú incluye 5 opciones para cada una de las 5 comidas diarias que puedo mezclar entre ellas. Es decir, puedo tomar el desayuno del día 1, el almuerzo del dia 2 el linche del día 3 la cena del día 4 y el tentempié de la noche del día 5. Además me incluye opciones para almorzar y cenar en la calle! Así que puedo salir con mi flaco o mis amigos a comer en la calle sin romper el régimen!

Les cuento que empecé la dieta el 22 de diciembre, no ha pasado ni un mes, tengamos en cuenta que entre Navidad y Año Nuevo estuvimos llenos de comidas, parrilladas y compromisos, y así y todo me he bajado más de 3 kilos!!! Hoy es 11 de enero, lo que significa que me he bajado 1 kilo por semana. No saben los feliz y motiva que estoy. Y lo más importante, lo sana y llena de energía que me siento. Siento que hasta mi pelo y cutis están mejor. Que maravilla no?

Si están pensando en un cambio de vida, sentirse sanas y regias les paso el link de Martha Neves, de verdad se las recomiendo.

https://www.facebook.com/nutricionconapego?fref=ts

Espero haber bajado 3 kilos más para el showroom de Febrero y que me vean regia! (:

-La Tata, sintiéndose bien.